El GR -10. Una ruta de senderismo salvaje.

De PUZOL a ORIHUELA DEL TREMEDAL.

254 kms de travesía. + 8.320 mts de desnivel. 20 poblaciones. 3 provincias.

Una media de 9 a 11 horas de caminata diaria.

La idea de llevar a cabo esta travesía nació de la necesidad de poner mi cabeza en su sitio, aclarar ideas y desconectar de los problemas psicológicos y emocionales sufridos durante todo el verano, motivados por mi situación de divorcio.

Mis hijas me inyectaron la idea de llevar a cabo una expedición por el Camino de Santiago (ruta demasiado comercial para mí y con demasiados problemas logísticos que controlar).

Vicente Nicolau me había metido en la cabeza la idea de llevar a cabo alguna ruta por los senderos del GR. 

Para colofón, acababa de leerme el libro de Juanjo Alonso el Kapi  “La vuelta al mundo en bicicleta“, un libro inspirado en un viaje infinito de soledad por los 5 continentes que me introdujo en un subconsciente de abstracción total en libertad absoluta, cuyo objetivo es encontrarte a tí mismo.

Decidí ejecutar la idea y empecé a preparar el viaje en modo vivac (autosuficiencia). El GR-10 era perfecto porque sale desde Puzol (donde incluso podía acudir andando desde casa). La fecha de inicio vino determinada por una expedición paralela entre Puzol y Serra organizada por la sección de Trail de C.A. Poblats Marítims con salida el día 12 de septiembre desde el polideportivo de Puzol, a la que decidí unirme.

Compré una mochila de 1,4 kgs de peso (lo más ligero que encontré) con 70 l de capacidad y una tienda de campaña de 2 plazas ligera (pues no tenía claro que pudiese encontrar alojamientos en todas las etapas de la ruta, como efectivamente sucedió)

Contenido de la mochila para la expedición:

Ropa de invierno: chaquetón azul FEDO, pantalón manga larga de trekking y cortavientos Valencia-O.

Ropa interior: 3 calzoncillos, 3 pares de calcetines, 3 camisetas, 1 pantalón de atletismo, 1 pantalón de orientación, 1 gorra, 1 mascarilla no desechable y unas mallas de compresión. Dos pares de zapatillas de trail y unas minimalistas.

Artilugios: Machete, frontal, brújula y silbato.

Logística: Saco de dormir, tienda de campaña, esterilla, palos trekking, ducha portátil, mapas del GR-10, cargador pórtatil móvil y teléfono, botiquín rogaine con lo básico, pastillas potabilizadoras de agua, gel de ducha, pomada antiinflamatoria y paracetamol, cepillo y pasta de dientes.

Avituallamiento: bolsa de 3 litros de agua, frutos secos, fruta desecada, vitaminas en pastilla, sales minerales de disolución en agua, geles energéticos, barritas energéticas, dátiles y plátanos.

Documentación: DNI, tarjeta de crédito y 2 billetes de 50€.

Peso aprox.: 16 a 19 kgs según carga de agua y comida.

Hice una ñapa para poder ajustar la bolsa de agua a la mochila, 2 mosquetones por arriba enganchaban la bolsa y un agujero por la espalda para pasar el chupador.

Etapa 1. Puzol – Gátova.

Salimos desde el polideportivo de Puzol a las 7:00, antes de coger el GR-10 en Mas del mur, mis compañeros de C.A. Poblats Marítims habían desaparecido (ellos hacían la ruta Puzol – Serra en modo trail para el Xtrem Gr-10).

Iba subiendo viendo y explorando a mi alrededor extasiado por la nueva aventura que acababa de comenzar hasta el Collado de Luna (que permite ascender hasta la Cruz del Monte Picayo). Giré a la izquierda para encaramar el primer punto complicado de la jornada (el pas dels borregos), una pequeña trepada que ya había hecho con Vicente Nicolau antes del confinamiento, con unas vistas impresionantes (desde donde tomé mi primera foto de la expedición).

Durante el descenso a Santo Espirítu me pasó una peña de más de 30 ciclistas que me obligó a pararme y observar. Tomé el desvío para ascender el Coll del Águila, una senda muy estrecha con la que me crucé de cara con un ciclista que bajaba. No sé cómo pudo llegar hasta ahí en bici, quedé perplejo.

Senda a Santo Espíritu

Hice el descenso a Segart, me desvié un poco de la ruta, y poco después acudí a la fuente a tomar mi primer descanso de la jornada (tras 3 horas de ruta), llené la bolsa de agua y comí un plátano y varios dátiles, para encarar lo más duro de la jornada (la subida al garbí).

Segart

Decidí subir al garbí por “la pedrera” en vez de por “las cadenas”, en contra de lo que hicieron mis compañeros del club. El motivo, que por las cadenas ya había subido 3 veces y no me seducía nada subir con los 20 kgs de peso de la mochila por ahí, el camino de la pedrera no lo conocía. La pechada final fue guapa también.

Pico del Garbí

El descenso del Garbí hasta Serra ya lo conocía por una senda espectacular muy chula que baja hasta Font Umbría, y que invita a hacerla corriendo en vez de andando. Comí en Serra un bocadillo y pedí otro para la cena, aproveche para cargar el móvil que iba grabando con el Strava.

Tras comer, inicié el ascenso al “Collado de la Pobleta” bajo unas temperaturas agresivas y recién comido (escogí atacar el GR-10 por la variante sur por pasar por Serra a comer, además la norte llevaba idea de hacerla en la segunda etapa del Xtrem con C.A. Poblats Marítims, y de esta manera completar las 2 rutas).

Collado de la Pobleta

Impresionante la senda del GR-10 en su variante sur a curva de nivel, espectaculares vistas de Portacoeli allá abajo, impresionantes vistas. Es una de las zonas del GR-10 que me ha dejado impresionado, al punto que esa ruta tengo en mente hacerla corriendo.

De ahí al “Collado de Morería” y de ahí a la fuente del Poll a reponer la gárrafa de agua y descansar minimamente antes de afrontar la pista de camino a Gátova.

Font del Poll

No tenía claro si llegaría a Gátova a tiempo, tenía constancia de la existencia de manadas de jabalíes en las cercanías de Gátova y que concretamente se movían por el GR-10, lo de andar de noche lo descarté por ese motivo. Llegué al “área de recreo Tristany” tras un tedioso paseo por pista forestal donde me crucé con un ciclista. La fuente estaba seca.

Área recreativa tristany

Me adelantaron 2 corredores que bajaban a Gátova, les pregunté si estaban haciendo el “GR-10 Xtrem” y me dijeron que no.

–  “Estamos entrenando, en media hora llegamos a Gátova, quedan 5 kms

Me tranquilicé al ver lo poco que quedaba para Gátova. Pero el destino juega malas pasadas. Unos 500 mts despues, ví el desvío del GR-10 que marcaba 9’9 kms a Gátova y descendía por una senda hacia el barranco adentrándose en el bosque.

Dificil elección, bajar por pista forestal cómodamente a Gátova antes de caer la noche, o jugármela por el GR-10 a encontrarme con algún jabalí cara a cara. No hubo mucho que pensar, estaba ahí para hacer el GR-10 y no pensaba desviarme de la ruta 1 sólo metro, así que me salí de la pista y me lancé barranco abajo a por los 9’9 kms.

Bajé por la vaguada (senda poco visible) y me adentré en el bosque que oscureció claramente la ruta, ví la hora que era y me entró el pánico. No quedaba otra, a correr.

Me puse a correr con los 20 kgs de la mochila a la espalda, silbando de vez en cuando para espantar a cualquier posible animal. La senda era preciosa, de las que hay que hacer corriendo y disfrutando cada metro (de hecho la repetiré corriendo en la segunda etapa del GR-10 Xtrem con los compis de C.A Poblats Marítims). El estrés me hizo correr y sudar, en los repechos tiraba de los palos con fuerza. Finalmente salí del bosque y seguí por un camino, estaba completamente fundido. Una santa locura lo que hice, pero cuando la cabeza tira más que la musculatura, el cuerpo reacciona por inercia.

Llegúe al Mojón de Santa Lucía y por fin, allá abajo a lo lejos, divisé Gátova, satisfacción máxima y aún me esperaba lo mejor, no de la ruta, sino de toda la travesía en los 9 días.

Gátova

El descenso era por unos senda muy técnica, fuí controlando con los palos (para mejorar la técnica de descenso), hasta salir de allí y pillar una pista asfaltada por la que subían dos mujeres paseando. Les pregunté por algún alojamiento en la población y me envíaron a unas casas rurales.

Llegué hasta las casas preguntando. La mujer que me atendió me dijo que no tenía disponibles habitaciones sueltas por lo que tenía que alquilarle un apartamento por 50 € la noche, por el tema de la Covid-19. La mandé a paseo y fuí en busca de mi última opción, una mujer que alquilaba habitaciones en el centro del pueblo.

Necesitaba ducharme y descansar tras la dura jornada, casi un maratón con 20 kgs a la espalda, los hombros destrozados de dolor por el peso (dolor que me duró dos días más).

Al llegar me encontré dos ciclistas que entraban en el hostal, y a la dueña. Ésta me dijo que no había posibilidad de alquilarme una habitación ya que le salía muy cara la limpieza del piso de abajo por el tema Covid-19, y en la planta se alojaban dos mujeres.  Insistí e insistí pero no había manera de hacerla entrar en razón. Estonces escuché a una de ellas desde dentro, que dijo que a ellas no les importaba compartir el baño y que me dejase alojarme.

Decídimos desinfectar nosotros mismos el baño tras cada ducha con un dispersor desinfectante que nos facilitó la dueña. Al entrar divisé que eran las 2 cicloturistas que había visto entrar. Les agradecí enormemente el detalle que tuvieron. Nada más conocerlas ya me quedó clara la buena conexión con las dos (Elena y Aurora), (son de esas cosas que no se pueden explicar, pero que te dan buenas vibraciones, vibraciones muy positivas).

Superé el momento de desconcierto, se ducharon ellas primero (venían en bici desde Valencia), yo intentaba mandar ubicación a mis hijas y hacer transferencia de la habitación porque no cogían la tarjeta de crédito.

Me duché y al bajar estaban tomándose un vinete en el bar y me uní a ellas . Estaba filipando tal cual, después de la jornada que había llevado, no podía creer que hubiese encontrado alojamiento y estar tomando un vino y unas bravas con dos deportistas con tanta naturalidad y buen rollo, como si las conociese de toda la vida.

Nos fuimos luego a cenar, compartiendo cena.  Una sopita fenomenal que preparó Aurora. Yo sólo pude ofrecerles un cacho del bocata de atún con olivas que hice en tres trozos y frutos secos. Velada maravillosa de xarreta.

Caí rendido en la cama.

Etapa 2. Gátova – Sacañet.

Me desperté a las 8:00. Habíamos quedado para desayunar juntos los tres. A esa hora no sabía aún que me iba a enfrentar a la más dura de todas las estapas de la expedición.

Desayunamos, salimos del hostal y aprovechando que no había un alma en la calle, nos hicimos un selfie antes de colocarnos las mascarillas. Ellas iban a subir al Pico del Águila, yo a cascarme 32 kms hasta la siguiente población (Sacañet).

Cargué a tope la bolsa de agua en la fuente de los 15 caños, la etapa era de unos 32-34 kms sin una sola fuente ni población intermedia para avituallar, excepto el Santuario de la Cueva Santa a 20 kms, donde habían fuentes y un bar donde comer. La ruta me marcaba unas 5 horas y media hasta allí.

Fuente 15 caños 

Tenía por delante (según había leído) unos 30 kms de paisaje desolador por el incendio de Andilla de 2012, a pleno sol y sin una sola sombra. Nada más salir de la fuente caí en la cuenta que la gorra me la había dejado en el hostal, Aurora y Elena ya habían salido con las llaves y no había forma de entrar a recuperarla.

Hice toda la subida hasta Fonfría por dentro de un bosque frondoso y muy bonito, pero con un desnivel agresivo. Al llegar a la fuente decidí refrescarme y hacerme una gorra casera, tuve que usar uno de los calzoncillos y hacerme un turbante en la cabeza, no me seducía caer de insolación con tantos kms de por medio hasta Cueva Santa.

Fonfría

Enganché un camino que duró unos 5 kms. Aproveché para disfrutar de las impresionantes vistas al sur de la Calderona, donde muy a lo lejor se divisaba la población de Alcublas. Maravilloso. Allí me crucé de cara al único ciclista que iba a ver en toda la jornada.

Arriba y abajo, arriba y abajo, así transcurrían las horas. A partir de las 12:00 el sol empezó a apretar con fuerza, empecé a dosificar el agua para poder llegar a Cueva Santa medio hidratado, por el solano y la falta de sombras, y las ingles irritadas al máximo.

Me dejé caer desde el “Collado del Hontanar” por una senda llena de pinchos por todas partes siguiendo los palitos del GR-10. El incendio ha hecho crecer coscoja, romero  y pinchos.

Collado del hontanar

Finalmente llegué al desvío hacia Cueva Santa, eran unos 2 kms de desvío, bajé motivado a descansar y comer y beber. Eran las 14:00 horas.

Lo primero que me encontré es el Santuario cerrado a cal y canto, aun siendo domingo. Lo segundo el bar cerrado por obras. Lo tercero, todas las fuentes sin agua por la Covid-19. Y así deshidratado, sin agua y con un solano que caía a plomo, me cuestioné si abandonar ahí mismo la expedición. Me quedaban 12 kms hasta Sacañet, más los dos kms hasta el desvío.

Pero igual que el día anterior (con Elena y Aurora), se me apareció un ángel y no sería el último de ese día. Un matrimonio iba paseando por el vía crucis, les expliqué mi situación y si sabían de alguna fuente o bar cercano. Se ofrecieron a darme una botella de 1,5 litros bien fresca que llevaban en el coche, la vacié entera en la bolsa del agua bendiciéndoles con agradecimiento su ofrecimiento.

Abrí la mochila para coger un plátano y varios dátiles, y zas, me apareció la gorra al fondo de la mochila (milagro). Sin descanso inicié el ascenso hacia el GR-10 por el vía crucis pensando que el agua tendría que dosificarla. Parar a hacer el descanso de la comida era consumir agua que necesitaba para llegar a Sacañet.

Vía crucis cueva santa

La salida de la Cueva Santa era igual que la entrada. Una senda muy fina a curva de nivel por toda la sierra llenita de pinchos, me hice polvo las piernas.

Iba ya muy cansado cuando me encontré un cartel que anunciaba Sacañet a 6,5 kms en un desvío que se introdujo en una senda infinita por los campos desolados. Paré a descansar un rato, actualizar el Strava y tomar un selfie. Iba destrozado por los kms, la soledad, el solano y el peso de la mochila.

Sudado y cansado hasta la médula llegué a Sacañet sin agua, sobre las 19:30. Nada más entrar en el pueblo hice la parada en la fuente para cargar agua, refrescarme y beber. Pregunté por algún bar, para resarcirme del mediodía, y al llegar al bar, el propietario estaba cerrando. Adiós a una cena decente.

Sacañet

Pregunté por el alcalde a ver si podía facilitarme algún lugar donde pasar la noche y ducharme (ya por e-mail se habían mostrado receptivos), no habían alojamientos de ningún tipo en la población.

Lo primero que me dijo fue:

– “¿Que opciones tienes si no te facilito alojamiento?

– “Irme a un campo de almendros y plantar allí la tienda de campaña para que la guardia civil no me multe“.

Me abrió el local de la asociación de vecinos, con luz y aseo. Llevaba las ingles en carne viva del rozamiento y el calor de la jornada (más la suma de la jornada anterior). Me dí una buena ducha de agua fresca, lavé bien la ropa en la pila y cené frutos secos variados de la bolsa y pipas peladas (que contienen gran cantidad de magnesio para los calambres).

Sin conexión a internet me aburrí sin saber que hacer, eché el saco y dormí plácidamente, en una población donde ni los mosquitos hacían ruido. Sin poder hablar con mis hijas ni comunicarme con ellas ni con nadie, (duro castigo psicológico despues de no cruzar una palabra en todo el día más con el matrimonio del santuario y el alcalde) y así se me cerraron los párpados sin apenas darme cuenta.

Como dije antes, la jornada más dura de los 9 días de travesía.

Etapa 3. Sacañet – La Cervera.

Desayuno: pipas peladas y barritas energéticas. El bar no lo abrían hasta las 10:00, así es que hice marcha soñando que hubiese algo abierto en Canales.

Me dí una ducha con agua caliente para tonificar el cuerpo, recogí, y dejé la casa en el mismo estado que me la ofrecieron.

La mañana salió fresquita, el objetivo de la jornada era almorzar o desayunar en Canales (a 4 kms), comer en Andilla y aprovisionarme de comida y medicinas (talco o algún desirritante y relajantes musculares para los hombros y la espalda que ya empezaba a dar pinchazos por el peso de la mochila) y buscar alojamiento en Abejuela (si llegaba) o en La Cervera (que tenía peor pinta según el mapa). Pero nada salió como esperaba.

Empezaba la jornada con un largo pero bonito ascenso de unos 4 kms hasta la Cantera de la Bellida de donde son famosos los ventisqueros. Al poco de empezar me sonó el telefono y me empezaron a entrar en tropel todos los whatsapps del día anterior y los comentarios del facebook. Era Cristina, estaban todos nerviosos (mis padres y mis hijas) por no haber dado señales de vida, como buenamente pude (porque la cobertura era pésima) le dije que estaba bien, y continué la ruta por una senda que me atrapó como una telaraña.

Ventisquero

Disfruté de los ventisqueros en lo alto de la cima y del descenso hasta Canales. Al llegar a Canales, descubrí un pueblo fantasma, ni bares, ni tiendas, ni panadería, ni gente, ni animales. Cargué agua en la plaza, paré a descansar y continuar dando de nuevo buena cuenta a los frutos secos variados, y mandé algún whasapp tras actualizar el strava.

Canales

Siguiente destino: Andilla, el final del GR-10 Xtrem. Ascendí al Collado de la Salada, iba advertido que el descenso hasta la unión con el GR-7 era muy empinado. Me llenó de satisfacción encontrarme en el punto donde se unen el GR-7 y el GR-10. Estaba bien señalizado.

Collado de la Salada

Tenía por delante 5 kms de descenso que luego tendría que ascender por el GR-7, por un sendero paralelo al río Andilla. Atravesé un pequeño arroyo que cruzaba la senda, por fin algo de agua, de nuevo la vegetación de pinos altos donde el incendio no llegó. En resumen un descenso que disfruté paso a paso, por el agua, la senda, la bajada y la vista del pueblo al fondo y lo motivado que me encontraba.

Andilla

Al llegar a la fuente del señor, hice parada y tomé alguna foto en el area recreativa, aproveché para actualizar el strava y el facebook y relajarme un poco.

Área fuente del Señor

Continué la marcha hacia Andilla, divisando desde la senda una bonita cascada que ofrecía el río Andilla, justo a mi izquierda. Iba con pies de plomo buscando el cruce por el que tenía que ascender por la tarde. Me causaba estrés confundir el GR-7 con el GR-10 ya que las pinturas son las mismas, y tomar el GR-7 por confusión.

Cascada río Andilla

Nada más llegar a Andilla, pregunté por alguna tienda, frutería o panadería donde poder comprar alimento, sin éxito. Fui directo a la farmacia y despues al bar (que cerraba a las 14:00) y eran las 13:15. Le pregunté a Ana (que regentaba el bar) si podía hacerme un bocadillo y una ensalada, y a regañadientes accedió a lo primero pero no a lo segundo. Le pedí otro bocadillo para llevar, y me dijo que le quedaba pan, antes de hacermelo. Llevaba 36 horas a base de frutos secos y fruta desecada.

La única señora que estaba en el bar cuando llegué, salió enseguida. Quince minutos después apareció en el bar con una bolsa que me ofreció; 4 tomates, 2 manzanas, 1 pera y 1 ciruela, todo de su campo. Deboré los tomates a bocados (como si fuesen manzanas), menos uno que estaba verde, me comí el bocata con buenas ganas y después las 4 piezas de fruta para no llevar peso extra camino de la pechada ascendente que me esperaba, y de paso ingerir vitaminas y líquido.

Mi próximo destino caía muy lejos y pregunté por la fuente del refugio de Bardés si tenía agua. El refugio era otro de los puntos donde podía pernoctar. Me confirmaron refugio abierto y fuente con agua, por lo que cargué la bolsa de agua a media carga. Tenía que subir +600 mts de desnivel en apenas 6 kms hasta el Collado Bardés (la frontera entre Comunidad Valenciana y Aragón), y recien comido.

Comencé a ascender satisfecho por la comida y la ingesta de frutas, de la hospitalidad de la mujer. Primero por pista y luego por una tortuosa senda culebrera hasta llegar al Corral de Potecas (donde perdí las señales del GR-10). La cosa no estaba para bromas ya que el GR-7 y el GR-10 se separaban en esa zona, y tuve que hechar mano por primera vez del mapa, aproveché la parada para plantar un pino y subí hasta el Refugio. Corral de Potecas

Llené la bolsa de agua a plena carga pese a lo que aún me faltaba por ascender, y tomé un par de fotos, una de las vistas (con Andilla al fondo) y otra del interior del refugio. Era pronto para desperdiciar la tarde allí, así que decidí irme a La Cervera (ya en Teruel).

Refugio de Bardés

Vistas desde el refugio

Paso a paso, respiración a respiración, alcancé el Collado Bardés donde me deleité con las vistas y con el hecho de saber que dejaba Valencia atrás en el tercer día de expedición. Dejé una seña en el buzón que tiene la Generalitat Valenciana, con el motivo de mi viaje, y comencé a descender unos 3 kms por un paisaje sin una sola planta.

Buzón sugerencias Valencia-Teruel

De golpe y porrazo empezaron a aparecer árboles y árboles, y me adentré en un bosque blanco donde no entraba un rayo de sol por ningún sitio. Fue completamente fascinante caminar por esa zona, siempre en descenso, y con ese bosque tan limpio y bien cuidado.

Chabarriga

Finalmente llegué a La Cervera. Mi sueño era siempre encontrar algún alojamiento, y en su defecto algún bar donde poder cenar y tomarme una cerveza. Bueno pues La Cervera era una aldea completamente abandonada y derruida donde no había un alma ni entonces, ni desde hacía varios años.

La Cervera

Había divisado pezuñas de jabalí por los barrizales por los que andaba, por lo que decidí pernoctar allí antes que cayese la noche. De un bidón de agua llené la ducha portátil, y en cueritos me duché allí mismo al aire libre viendo el paisaje tan pintoresco que me ofrecía la aldea, luego lavé la ropa y busqué alguna casa donde pernoctar. Planté la tienda dentro y la bloqueé con un palé para evitar la presencia de animales nocturnos. Me cené el bocata y la manzana que me quedaba y pasé mi primera noche de tienda.

Casa donde pasé la noche

Etapa 4. La Cervera – Arcos de las Salinas.

Después de haber recogido la tienda y el resto de materiales, desayuné 4 barritas energéticas y me puse en marcha hacia Abejuela, deseando encontrar algun bar o tienda donde poder adquirir alimentos.

Cogí una senda muy bonita y pude divisar un corzo. Empezó a llover suavemente y el tiempo amenazaba con caer una fuerte tormenta con el arco iris de fondo, precioso vamos.

Deseando que la tormenta girase (tal como por suerte sucedió), llegué a Abejuela, llené la bolsa de agua hasta arriba, y por fin encontré un bar abierto.

Abejuela

Almorcé un buen bocata de tortilla de patatas recien hecha, una ensalada de tomate y un café, y de nuevo fui previsor y encargué otro bocata para llevar. Aproveché para cargar el móvil.

Salí de Abejuela sabiendo que tenía por delante una ruta muy larga. Bebí agua en la fuente de los pocicos y entré en una de las sendas mas bonitas de la travesía, que transcurría por dentro de la Rambleta de Abejuela. Deseaba correr en esa zona, perfecta para un Trail.

Llegué al Viso, giro a izquierda y empecé a ascender hasta el Collado Rodríguez. Estaba lleno de molinos de aire, hice una breve parada para ingerir un gel y unos dátiles y salinizar el agua con una pastilla. 

A partir de ahí entré en una pista de tierra. A la izquierda de la pista era Valencia, a la derecha Teruel, y allá al fondo a lo lejos muy pequeñito, se veía el Observatorio astronómico de Javalambre en lo alto de la cima. Disfruté del paisaje sabiendo que al día siguiente estaría allí arriba.

En el Alto del Viso paré a descansar y comerme el bocata que llevaba y unos frutos secos. Divisaba a lo lejos varios pueblos, y descubrí Titaguas por el monte norte que lo rodeaba, donde estuve organizando unos años antes, una prueba de orientación. Me dió un subidón de moral.

Me recreé un rato disfrutando del terreno de la prueba, y de que iba a pasar muy cerquita del mapa.

Llegué al collado navajo, giro de 90° a la derecha, y descenso sinuoso por dentro del bosque hacia Arcos de las Salinas donde esperaba encontrar alojamiento por fin.

Arcos de las Salinas

Fue decepcionante descubrir que tanto el hotel como el bar del pueblo, estaban cerrados. Me mandaron a una tienda y una carnicería en el barrio bajo del pueblo. No había otra cosa. Al llegar, cerradas.

Me senté en un banco pensando donde pasar la noche, y oteando los mapas. Pasada casi una hora vino la dueña de la carnicería, le compré una longaniza de Aragón y un chorizo seco, y de ahí me fui a la tienda donde compré lo poco que le quedaba a la mujer, 4 peras y 1 tomate, y un paquete de 6 madalenas caseras para desayunar al día siguiente.

Despues de 4 días sin probar carne, deboré el chorizo y la longaniza a bocados, el tomate a bocados y luego las 4 peras corrieron la misma suerte, así me quité peso para lo que me esperaba al día siguiente.

Acampé junto a un arroyuelo, donde me aconsejaron. Había un lavadero de esos antiguos, me duché con la portátil, lavé toda la ropa que pude en el lavadero y monté la tienda allí mismo. Fue la mejor noche de tienda.

Área de descanso Arcos.

Etapa 5 GR-10. Arcos de las Salinas – Camarena de la Sierra.

Desayuné 4 madalenas y reservé 2 para el día siguiente. Después de varios días desayunando barritas, las madalenas me supusieron un manjar.

Empecé a remontar por el río Arcos por una senda maravillosa y fresca, junto al río, espectacular, vamos. Tenía por delante la jornada mas dura de toda la travesía. Atravesar la Sierra de Javalambre de Sur a Norte coronando el Pico de Javalambre a 2.039 mts de altitud, una pechada de +900 mts de desnivel y 5 horas de ascenso sin descanso.

Llegué a la cascada de Arcos, donde finalizaba la senda, y tuve que meterme en el asfalto de la carretera, hasta alcanzar el nacimiento del río.

Cascada del Río Arcos.

Estaban marcados los kms y el desnivel medio en la carretera. 9’3 %, 8 %, 9’8 %, 10’2 %… y así fuí subiendo paso a paso por la carretera a pleno sol, mientras algunos ciclistas me adelantaban. Todo el asfalto lleno de pintadas de ánimo a ciclistas y yo subiendo con los palitos y 20 kgs de peso en la espalda, andando.

Alcancé el nacimiento, giro a derechas y en 1 km más o menos, por fin cogí senda. (Los palos de trekking los llevaba con pincho, los tacos se quedaron en Valencia, no pensé que el GR-10 tocase asfalto. Los pinchos por asfalto son torturantes.)

La senda era un despropósito completo. Con un desnivel brutal, tienen clavadas maderas para que los desprendimientos permitan almacenar algo de piedra suelta y andar por ellas sin resbalar.

Gr-10 a su paso por la Sierra de Javalambre

Cuando alcanzaba la cima de una montaña, aparecía detrás una más alta, y así poco a poco y paso a paso, fuí subiendo.

De repente en una vaguada que se abría en dos, desaparecieron las marcas lo que me creó gran confusión. Remonté primero una y luego la otra, y no encontré ni señales, ni aspas.

La intuición me hizo pensar que la senda invisible igual subía por la ladera de la montaña, remonté hasta un árbol que ví y allí estaba la marca.

Luego otra vez al “barranco del hombre”, y entonces llegué a un cartel señalizador, que marcaba giro a izquierda, donde había un rebaño enorme de borregos, sin pastor. Dos cabras se encargaban de proteger el rebaño sin dejar que me acercase. Como estaban en mitad de mi camino, aproveché para descansar y comer pipas peladas y un buen trozo de turrón de almendra, a ver si se iban. Ni de coña.

Finalmente, tuve que dar un rodeo, oteé una marca del GR a lo lejos y llegué hasta allí.

Seguí ascendiendo ya en las entrañas de la Sierra. El paisaje era bonito pero desolador, la zona totalmente desertizada por las duras condiciones climatológicas, eran dunas y dunas todas iguales, sin una sola sombra, ideal quizá para hacer un Rogaine. Pero la dosificación de agua y la inexistencia de fuentes, me obligaron a ir con pies de plomo sin desviarme un metro del GR.

Sierra de Javalambre

Poco antes de la cima, aparecía el desvío hacia Camarena. Despues de 5 horas de ascenso, decidí desviarme 1 km hasta el mismo pico de Javalambre, para tomar una foto y recordar el mismo punto en el que un año antes, había estado con Vicente, preparando el mundial de Rogaine.

7,2 kms de descenso sin descanso y unas 3 horas y media, me separaban de Camarena de la Sierra.

Salir de las cimas de Javalambre no fue fácil. La senda y las marcas desaparecieron. Habían puesto montoncitos de piedras, para marcar la ruta del GR.

En un momento dado antes de cruzar las pistas de esquí, la senda desaparecía por completo, y aparecía una senda marcada con palitos de madera pero sin marcas (la famosa perimetral). Tuve suerte de conocer el marcaje de la perimetral del año anterior, sabía que desembocaba en el GR-10, seguí los palitos, y abajo del todo divisé una de las inconfundibles marcas del GR, por lo que me incorporé de nuevo a la senda.

Sabía que había una poza y una fuente a unos 2 kms. La poza la encontré sin mayor dilación, me desprendí de toda la ropa, me puse las minimalistas y me metí.

Uno de los pies se me enganchó en el fango del suelo, al sacar el pie rompí el cordon de la zapatilla y tuve que hacer una ñapa para recuperar la zapatilla.

Me sequé y me vestí dispuesto a buscar la fuente. Tras casi 20 minutos peinando la zona, desistí, no fuí capaz de encontrarla y no me quedaba agua.

Entonces se me despegó por completo la suela de la zapatilla de trail. ¿Cómo puede ser? En menos de media hora, dos de los tres pares de zapatillas estaban rotas. Entonces me alegré del peso extra del tercer par que llevaba en la mochila, en base a una buena previsión que hice antes de iniciar el viaje por si pillaba lluvia o reventaba calzado. Hice otra ñapa cortando el cordón y atándolo por la parte de delante para la suela. Me aguantó 50 kms más así.

Decidí remontar el agua de la poza hasta su nacimiento, pues sabía que en el GR no había cruzado agua por ningún sitio y el nacimiento no debía andar lejos. En unos 15 minutos encontré el manantial, llené la bolsa de agua y me sacié a beber agua bien fresca. Pensé que estaba en el nacimiento del Río Camarena, pero se trataba de un afluente.

Bajé alegre y satisfecho sabiendo que esa noche dormiría por fin en cama, en Arcos me habían dicho que en Camarena habían múltiples opciones de alojamiento.

Después de volver a salirme y posteriormente encontrarme con la señalización del GR, llegué a Camarena dispuesto a comer algo decente en alguno de los bares. El primero estaba cerrado, en el segundo no tenían cocina. Una detrás de otra.

Camarena de la Sierra

Emepecé a buscar alojamiento empezando por el albergue (cerrado por Covid), una casa, y otra, y otra, y otra… todas las casas rurales cerradas por Covid, solo había un hotel abierto (105€ la noche).

En la única tienda que había en el pueblo compré un guisado de ternera preparado y unos plátanos verdes. El guisado con guisantitos, patata y zanahoria lo deboré con ganas después de la dura jornada del día.

Abatido y decepcionado decidí montar tienda a las afueras del pueblo junto a un merendero. Ducha, lavada de ropa y montaje de tienda. Dejé que cayese la oscuridad de la noche y me bajé al bar dispuesto a beber cerveza. Tres tercios, unas bravas y a cargar el móvil.

Serían las 23:00 de la noche. Llevaba dos horas dormido, noche cerrada, un perro llamado nieves llegó ladrando a toda velocidad a mi tienda, el tiempo justo de despertarme y levantar la cabeza evitó que me mordiese la cara ensañándose conmigo a través de la tela de la tienda. Increíble, lo habían sacado sus dueños a pasear, suelto y sin bozal. Susto de muerte.

– «Hay, es que no habíamos visto la tienda», esa fue la respuesta de los dueños.

Etapa 6 GR-10. Camarena de la Sierra – Rubiales.

Desayuné las dos madalenas que había reservado el día anterior. Tuve mucho tiento en salir bien de la población ya que en Camarena se unen el GR-8 y el GR-10, compartiendo un tramo.

Me dejé caer por la parte norte y nada más encarar correctamente el GR-10, desaparecieron las marcas que ya no volvieron a aparecer hasta la población de Villel.

Tuve por tanto que echar mano del mapa. La primera senda de unos 3,5 kms hasta Mas del Navarrete me pareció realmente espectacular, por dentro del bosque y paralelo al río Camarena. Muy, pero que muy bonita.

Toda vez la senda falleció en la carretera, me limité a andar por ella buscando en todo momento alguna senda o camino que me retornase al GR, sin éxito.

Así llegué a Valacloche con la intención (de nuevo fracasada) de encontrar algun bar abierto donde almorzar. Andando por asfalto con los palos de trekking sin el taco de goma.

Valacloche

Lo mismo me sucedió en la población siguiente, Cascante del Río, venía anunciado un bar restaurante antes de subir los no sé cuantos metros de desnivel hasta el pueblo. Cerrado por covid-19. Resignado y acostumbrado ya a ese tipo de contratiempos, acudí a la iglesia (donde había una fuente) a llenar la bolsa de agua, y aproveché para almorzar lo que me quedaba de longaniza y frutos secos de nuevo.

Antes de salir pregunté en la población acerca del GR entre Cascante y Villel (mi próximo destino) me aconsejaron olvidarme del tema y bajar paralelo al río por un camino de tierra.

Estaba hasta al gorro de andar por carretera y no estuve dispuesto a renunciar a mi objetivo (patear el GR-10), así es que desatendí los consejos, memoricé el tramo de mapa hasta Villel, y me lancé obstinado a andar por encima del GR-10, deseando nuevamente encontrar algo abierto en Villel.

No habían pasado más de 30 minutos, y más o menos todo me cuadraba con lo que había memorizado, pero entonces empecé a subir y subir una cuesta muy pronunciada que después hizo un giro a la izquierda. Ensimismado en mis propios pensamientos, cuando me dí cuenta de la burrada de desnivel que había ascendido, descubrí que me había salido de la ruta.

Saqué el mapa, verifiqué el error y tuve que desandar unos 15′ hasta pillar el GR de nuevo. Apenas habían pasado otros 15′ la senda se habría en dos, pero en el mapa solo aparecía una. Cogí la de la derecha y por la Ley de Murphy esa era la incorrecta, al cabo de 10′ no tenía salida por ningún sitio. A desandar de nuevo.

Malhumorado retrocedí de nuevo a coger la otra senda maldiciendo no haberle hecho caso a la mujer de Cascante. En otros 10′ andando esa senda se difuminó también. Bingo, vamos mejorando.

No dispuesto a retroceder hasta el pueblo, aproveché mis dotes de orientador, cogí y el mapa, y leyendo minuciosamente las curvas de nivel, me lancé a caminar campo a través a pelo por la ladera de la montaña.

Al cabo de unos 30′ me topé con una señal muy borrada del GR sobre un pedrusco, lo que me subió la moral sabiendo que a pelo campo a través estaba andando por encima de la ruta, y así estuve, hasta llegar a Villel.

Villel

Nada más entrar en Villel (eran las 14:00), me topé con una farmacia abierta. Pregunté y la chica me dijo que mas adelante había una fonda donde se comía muy bien.

Por fin. Primer plato: guisantes con jamón, de segundo secreto, de postre crema de yogurt y luego un café. Eso fue lo que comí. El agua de la botella que me había sobrado, la aproveché para rellenar la bolsa de agua.

Salí a las 15:00 contento y satisfecho, no tanto por la deliciosa comida, como porque el GR volvía a estar bien señalizado hasta Rubiales, a unos 14 kms de distancia. Y de nuevo se cruzaban el GR-8 y el GR-10, por lo que extremé las precauciones al salir de la población.

En la fonda me dijeron, que a unos 4 kms el GR-10 se abría en 2 variantes hasta Rubiales (la antigua que iba por arriba de las montañas, y la nueva al sur, que se introducía en el Barranco o desfiladero del Tranco, siendo ésta mucho más bonita).

Decidí entrar por la sur. El tiempo estaba encapotado con amenaza real de lluvia, y aemet daba lluvias y tormentas entre la tarde y la noche en toda la zona.

Apenas entré en el barranco me encontré un matrimonio con su hija, lo que me llenó de satisfacción por poder entablar conversación con alguien, y asombro por encontrármelos en esa zona tan alejada de la población sin medios de ningun tipo.

Tras dejarlos y desearles suerte, me introduje en el desfiladero.

Al cabo de unos 500 mts y cuando la mochila me iba rozando con las paredes interminables de roca, por la estrechez del desfiladero, me percaté del gravísimo error que había cometido.

Me había metido en una trampa mortal. Un desfiladero que en caso de avalancha de agua, me llevaría inexorablemente al cementerio, y donde me encontraba el tiempo era grisáceo y amenazaba lluvia, pero iba remontando el barranco y podía estar lloviendo por arriba.

Fueron los peores momentos de toda la travesía. Empecé a ascender a escape para salir cuanto antes de allí, pese a las dificultades de algunos tramos, perdiéndome el sabor de disfrutar de un entorno tan bonito y maravilloso. Tramos por escaleras para salvar el brutal desnivel, tuve que encoger los palos y atarlos a la mochila para dejarme las manos libres.

Al cabo del rato el desfiladero finalizó, y entré en una profunda vaguada con paredes verticales a los lados, donde ya tenía escapatorias en caso de avalancha de agua.

Me encontraba en el epicentro del trayecto, a medio camino entre Villel y Rubiales (donde me habían confirmado que había un bar que hacía unos bocatas buenísimos). 

La zona era completamente boscosa y bonita. Solo debía preocuparme por la presencia de jabalíes con la que toparme (aunque no había visto marcas), ante la imposibilidad de salir por los laterales de la vaguada. Como únicas armas de defensa llevaba un machete en la mochila bien escondido, y los palos de trekking con punta.

Marca Gr-10

Divisé un corral abandonado pero con techo, que traté de ubicar en el mapa, por si algún imprevisto me obligaba a pasar la noche allí dentro. Al cabo de unos kms, la vaguada se abría en dos y el GR ascendía por el espolón central durante algunos kms, hasta llegar a una zona paradisíaca para los que practicamos deporte de orientación. Estaba en el santísimo paraíso de la orientación, y aquello sin cartografiar.

Divisé un cartel que anunciaba la proximidad de Rubiales, ya en descenso.

Nada más llegar al pueblo, busqué un lugar donde plantar la tienda (era evidente que allí no había donde alojarse), pregunte por el alcalde y por el bar, al único anciano que encontré en la aldea. El primero estaba en Teruel, el segundo cerrado por la Covid. Iba de bingo en bingo.

El hombre me envió a la única zona del pueblo donde existía un porche en la que montar la tienda al resguardo de la lluvia. La ermita del cementerio.

Cargué la botella del agua y la ducha portátil, y subí a la ermita a pasar mi primera noche junto a un cementerio. Que exótico.

Me duché, lavé la ropa, planté la tienda y cené lo que me quedaba del chorizo de Arcos, y habas saladas. Dormí placidamente escuchando al resguardo del porche, la lluvia caer durante casi toda la noche.

Ducha portátil en Rubiales

Etapa 7 GR-10. Rubiales – Albarracin.

Por primera vez desde mi salida de Puzol, empecé a tener serios problemas con la escasez de comida, por lo que tuve que racionar el desayuno (2 barritas y un trozo de turrón).

Había estado toda la noche lloviendo, y había seria amenaza de lluvia durante toda la jornada. La bifurcación entre el GR-10 (por el norte) y el GR-10.1 (por el sur) me lo marcaba el mapa justo por debajo de la ermita.

El 10.1 estaba perfectamente señalizado, el 10 sin señalizar, lo que me planteó serios problemas de avance bajo la fina lluvia, y echar mano del mapa evitando que se mojase.

Dejó de llover enseguida, y con la inestimable ayuda del mapa, conseguí llegar a Bezas por encima del GR-10, por unos bosques y paisajes maravillosos, incluida la lagunilla de Bezas.

Lagunilla de Bezas al fondo.

Lo de Bezas fue de juzgado de guardia. Divisé una población enorme en la que con toda seguridad debían haber tiendas, panadería y algún bar.

El pueblo mas fantasmagórico que he visto jamás, lo pateé de norte a sur y de este a oeste sin encontrar una sola alma por la calle a quien preguntar por alguna tienda.

Bezas, Sierra de Albarracin region, Teruel.

Al cabo de media hora encontré la panadería (evidentemente cerrada), y a un coche que divisé, le hice el alto para preguntar. En el pueblo vivían 15 habitantes, y el panadero vendía el pan en Teruel. Me envío a un bar de carretera, donde dí buena cuenta de un bocata buenísimo y otro para llevar, tras escasez de reservas que llevaba. El pan espectacular.

Eran las 12:00 y tenía por delante 20 kms de solitario GR por interior de bosque, hasta llegar a Albarracin.

En éste caso decidí salir por el GR-10 antiguo, hacia la mina (pues había una variante nueva de unos 6 kms).

La ruta era un devenir constante de subidas y bajadas por sendas, por el interior de bosques frondosos blancos, y mucha zona rocosa (tipo mapa Tormón). Espectacular.

Decidí desviarme del GR un par de kms para asomarme al mirador del Alto del Puerto, lo que sin duda fue un acierto. Vistas espectaculares.

Tras haber sorteado sorprendentemente la lluvia durante todo el día, comenzó a llover a 8,6 kms de Albarracin (a unas 3 horas de ruta). Llevaba el cortavientos y la mochila bien protegida, por lo que solo pude disfrutar del agua dejándola resbalar por mis piernas.

Tras superar los maravillosos montes de pinar limpio, el GR aparece en la carretera que lleva a la población, sin embargo se desvía a la derecha del asfalto, donde se diluye antes de llegar a unos merenderos.

En ese devenir, el GR llega hasta las pinturas rupestres de Doña Clotilde, sin necesidad de desvío.

Pinturas rupestres de Doña Clotilde

Tras pasar los merenderos, comienza un sinuoso descenso a través de una senda que atraviesa un bosque de lo más pintoresco, cargado de humedad, donde pude divisar 2 parejas de corzos y varias ardillas.

Lo primero que ví nada más entrar en Albarracin desde el GR, fue un cartel que anunciaba la presencia de un camping. Por dios, no me lo podía creer.

Subí decidido los casi 3 kms hasta allí, alquilé parcela (no se creían que había llegado hasta allí andando desde Valencia por todas las sierras) planté la tienda con toma de luz para recargar el móvil, ducha de agua caliente, ropa lavada en pila, y lo mejor: unas bravas, unas rabas y tres tercios en el bar, viendo caer el aguacero desde la ventana, y saliendo medio mareado de allí.

Etapa 8 GR-10. Albarracin – Bronchales.

Me desperté y fui directo a darme una ducha de agua bien caliente para tonificar la musculatura y activar el riego sanguíneo, especialmente en mi zona dorsal (que llevaba destrozada y a base de paracetamoles).

Desde el café con leche que me ofreció Elena en Gátova, no había vuelto a tomar otro, asi que fui al bar y lo acompañé con una exquisita napolitana de chocolate.

La mañana del día anterior me había planteado abandonar la ruta en Rubiales tras la predicción meteorológica y la falta de comida, y ahora me encontraba exuberante y a tope de energía. El camping me dió vida, mucha vida, no social pero si psicológica y física.

Salí hacia Monterde de Albarracin por una senda bien señalizada que transitaba entre campos interminables de carrascas, despues de haber andado varios kms por una pista de tierra con muchos toboganes, atractiva dentro de lo que puede ser andar por pista.

A unos 3 kms pasé una experiencia desagradable. El GR pasaba por la puerta de un inmenso corral de borregos, antes de adentrarse en las carrascas. Los perros guardianes del rebaño estaban sueltos y sin bozal y se me echaron encima ladrando. El mas grande, un mastin, con claras intenciones de morderme, me siguió casi 200 metros.

Con los palos de trekking mantenía la distancia con el perro, dispuesto a atizarle un buen golpe en la cabeza con el palo derecho mientras lo mantenía a distancia con el izquierdo. En un momento dado llegó a morder el palo. Estuve maldiciendo a su dueño durante un buen trecho.

Finalmente llegué a Monterde a buena hora, entre sol, nubes y chiriviri. Al entrar en el unico bar que había, pedí algo para comer y el dueño me dijo que ahí no se cocinaba, era para beber. Bingo de nuevo, una tras otra. Resignado, salí de allí a la plaza, llené la garrafa de agua y me comí el bocata de reserva que llevaba de Bezas, y un plátano, en la puerta del bar. Surrealismo?, ambigüedad?, no sé como clasificarlo.

Monterde de Albarracin

Después de tomarme un café y memorizar más o menos la ruta, según el mapa, salí decidido a llevar a cabo el primer ascenso. 

Sabía que el GR ascendía por dentro de una vaguada unos kms y luego hacía un giro de 90° a la derecha separándose del PR-TE 4.

Nada mas entrar en la vaguada desaparecieron las marcas y la senda. Por la vaguada era imposible andar, y ésta se abría en tres ramales. A tirar de mapa otra vez.

No me cuadraba absolutamente nada, por lo que deduje que nuevamente habían deviado el GR por otra variante. Tras varios minutos de completo desconcierto, a lo lejos en mitad de un espolón divise un poste con las marcas, lo que confirmó mi teoría. 

Arriba, entré en un páramo desolado sin apenas vegetación similar a la sierra de jabalambre, llamado «la muela». Pasé por la cueva del hierro y entonces 1 km después se lió parda. 

De repente apareció un bosque muy frondoso y cargado de vegetación, justo en un momento que encontré un aspa del GR que indicaba que iba mal.

Retrocedí y encontré en un árbol una marca que indicaba giro de 90° a la derecha, pero no había senda, era entrar en un oscuro y siniestro bosque a tocateja.

Me metí a pelo y unos metros abajo encontré lo que parecía una senda poco visible. Empecé a bajar y bajar buscando alguna marca y nada. A subir lo desandado y otra vez a la marca.

Peiné la zona buscando alguna senda y nada. Decidí cruzar el aspa del GR, entrar en el PR-TE 4 y buscar alguna marca o bifurcación a derechas, nada de nada. A retroceder otra vez.

Miré la hora, las 15:00. Iba bien de tiempo y estaba a unos 7 kms de Bronchales, por lo que decidí mantener la calma. Me descolgué la mochila y estudié minuciosamente el mapa tratando de relocalizar dónde me encontraba. El mapa era a 1:40.000

Cuando definitivamente desistí tratando de localizar con la vista la vaguada del GR antiguo, que no divisaba, no me quedó otra que hechar mano de la brújula por primera vez en el viaje. Estaba perdido en mitad de la nada.

Grabé en la brújula la dirección a  Bronchales, me armé de paciencia, y salí dispuesto a patearme los 7 kms que quedaban campo a través a pelo, por dentro del bosque sin ningún tipo de referencia.

«Ya toparé con alguna pista en algún momento» pensé.

Me dejé caer de nuevo por la misma zona que al principio, y entonces zasca! me veo en el suelo un trozo de corteza de árbol con una muy difuminada pintura roja. La recojo del suelo y observo que había sido arrancada de un pino, del mismo tamaño que las señales del GR.

Algún HdP se había dedicado a arrancar todas las marcas del GR de las cortezas de los pinos. Fui siguiendo los cortes en los pinos como quien sigue al flautista de Amelín, y entonces divisé a lo lejos una marca totalmente visible, y otra, y otra, así hasta Bronchales.

El bosque era tan tupido y espeso que acojonaba ir por esa sendita. Puse mi sentido auditivo en modo alarma, ante cualquier posible ruido de algún animal. Sabía de la presencia de al menos un jabalí de tamaño mediano en esa zona porque había visto pezuñas en un charco de barro.

Finalmente salí a una zona protegida muy bonita, con bosques espectaculares escuchando incesantemente el berrear de muchos ciervos. Otro de los momentazos de la travesía.

Satisfecho de haber salvado con éxito la tarde me faltó encontrarme con un rebaño enorme de ovejas.

No sé quien de los dos tenía mas necesidad de hablar con quien y de romper la soledad del día, si él o yo.

El caso es que nos vimos a mucha distancia, nos saludamos, y como si de un imán se tratase, nos acercamos inexorablemente a entablar conversación. Hablo del pastor del rebaño.

El mejor placer de toda la jornada, sin duda. Hablar sin prisa y sin temas definidos con una persona igual de solitaria que tú (él acompañado de animales), a kms de la población más cercana, sin otra cosa que hacer que disfrutar de un momento compartido con una persona a la que no conoces. He aprendido mucho en este viaje.

Nos despedimos y entré en una preciosa senda por el interior del bosque y en ascenso. Llegué a la cima y observé al pastor y su rebaño allá abajo, a lo lejos. 

Entré en Bronchales y lo que mismo que el día anterior, lo primero que ví fue el cartel de un camping. Aunque esta vez la pechada que me pegué ascendiendo fue considerable y larga.

Valió la pena el ascenso, monté tienda, ducha caliente y al salir me veo a tres chavales cicloturistas bien equipados montando tiendas junto a la mía, dispuesto a pasar un buen rato con ellos, enseguida me dispuse a entablar conversación. Venían desde Teruel en bici.

Camping Bronchales

No hubo filling en este caso, se mostraron muy secos y decidí irme al bar a cenar sólo, lo que sin duda fue un acierto.

Disponía de 1 hora para cenar 19:30 a 20:30, ya que lo tenían todo reservado.

Puse el móvil a cargar, entablé una conversación muy fluida con la camarera y posteriormente con el cocinero. (Desde mi paso por ACTIO no había dado con un cocinero tan meticuloso y bueno en lo suyo, me acordé de Miguel y la boireta). Entendí porque estaba todo reservado.

Tres estrellas, unas bravas y unas deliciosas alitas al jengibre, me hicieron sentirme en la gloria, dispuesto a afrontar la noche mas fría de toda la travesía.

Última etapa GR-10. Bronchales – Orihuela del Tremedal.

Me despertaron los cicloturistas a las 7:30. A las 8:00 decidí salir del saco, desayuné las barritas y el turrón que me quedaba, lo recogí todo, me colgué la mochila, y los cicloturistas aún tenían para media hora, me despedí de ellos y comencé el descenso hasta el pueblo.

Bronchales

Al llegar a la plaza del pueblo a cargar la bolsa de agua me encontré allí con la camarera del camping. Nos dimos un saludo de despedida y emprendí la que iba a ser la mejor y mas espectacular ruta de toda la travesía.

El GR iba paralelo a la carretera por una pista de tierra y todo el rato de bajada. Un coñazo, vamos. Pero sorpresa!, había nueva variante del GR-10 con señalización impecable por dentro de las montañas, frondosos bosques propios de centroeuropa.

Me pasó un grupo de ciclistas y descubrí que eran de Paiporta, entablé algo de conversación con ellos, iba muy contento y motivado, liando a todo el que podía para poder hablar con alguien. Así de dura era la soledad del viaje.

Me vino luego la nostalgia, sabiendo que se acababa el que ya se había convertido en el mejor viaje y la mejor experiencia de toda mi vida.

Sólo, con mi mochila, mis palos de trekking y las montañas y bosques como fieles compañeros de viaje. No se puede pedir más.

Pinares de Orihuela del Tremedal

Venían a recogerme mis padres a Orihuela del Tremedal donde di buena cuenta de unos huevos fritos con beacon y queso en el bar de la plaza, maldiciendo no disponer de 3 semanas más de vacaciones, para seguir el GR-10 hasta su final (Lisboa).

Orihuela del Tremedal

 

FIN del VIAJE por el GR-10.

Este viaje supone un punto de inflexión muy importante en mi vida. Ha sido la primera vez que he practicado senderismo, y lo he hecho a lo grande y en solitario.

He pasado horas y horas diarias de meditación y soledad extrema por el GR-10, una senda que te obliga a utilizar los cinco sentidos si quieres disfrutarla al 100 %.

He tenido tiempo suficiente para meditar qué personas merecen mi tiempo y cuáles no.

Me embauqué en ésta expedición para combatir metro a metro y paso a paso, el dolor de la traición mas miserable que se puede sufrir. Y lo he conseguido.

La expedición por el GR-10 marca un antes y un después en mi vida.

Un punto de inflexión irreversible, que me ha dado mucha seguridad y confianza en mí mismo.

Alberto J. G. Calado

Orientación sin mascotas Vs Orientación con mascotas.

¿Mascotas o no mascotas?

El Reglamento de la liga española de orientación 2020, prohíbe por primera vez en la historia, la participación de orientadores con mascota.

El debate puede comenzar en base a lo que establece la normativa internacional IOF. Ésta habla de que el deporte de orientación debe practicarse de forma individual, si bien no especifica, si el término individual lleva implícitamente reconocido (además de no poder ir en compañía de otro deportista) de ir acompañado por algun animal o  mascota.

Resulta cuanto menos ambiguo, el hecho de practicar un deporte en plena naturaleza, en la que puedes encontrarte cualquier tipo de animal; gamos, ciervos, vacas, muflones, cabras, caballos, jabalíes, conejos, zorros, etc., incluso osos (si prácticas orientación en Canadá), y que esté prohibida la presencia de perros sueltos, por poner un ejemplo.

Por otro lado existe el hecho, de que en nuestro deporte a nivel nacional, la presencia de deportistas con mascotas lleva asentada y afianzada varios años, y no se conocen casos concretos de reclamaciones en pruebas  motivadas por la participación con mascota.

Desde el punto de vista de la mera competición, es evidente que la presencia de canes, puede resultar molesta para los orientadores que acuden a las pruebas expresamente a competir.

Si hacemos la comparativa con otros deportes; fútbol, baloncesto, atletismo, piragüismo, boxeo, natación, etc., resulta del todo incomprensible encontrarse a un can acompañando a su dueño en plena competición.

Pero también resulta incomprensible encontrarte en estos deportes, el aspecto lúdico o familiar que caracteriza nuestro deporte de orientación, (por ejemplo ver un partido de fútbol de liga española, en el que los futbolistas van andando en vez de corriendo, solo por divertirse o por el mero hecho pasear por una cancha de césped recién cortada).

Se desprende por tanto un hecho que es incuestionable, y es que en el deporte de orientación tenemos una parte competitiva (en la que se debe respetar al competidor), y otra parte lúdica y familiar (qué debe permitir pasar un día en el medio ambiente natural acompañado de nuestra familia y nuestras mascotas).

Estas dos vertientes, son las que causan conflicto entre un sector muy determinado, de la sociedad orientadora, de la que yo también formo parte.

Llevar a cabo una prohibición de esa magnitud, sin haber llevado un estudio previo con las personas que defienden esas dos posturas, resulta cuanto menos conflictiva. Y ahí andamos, y ahí nace el problema.

Nos quitaron los 5 CEO’s de Semana Santa sin consultar, y cuando lanzaron la encuesta el resultado fue demoledor a favor de recuperarlos, pero la encuesta parece que era “no vinculante”, al punto que por primera vez en la historia, tendremos este año una Semana Santa 2020 sin CEO. Sin CEO y sin mascotas, y ahí andamos.

Corresponde al trazador discernir entre lo que es un recorrido competitivo y un recorrido lúdico-deportivo no competitiva, o con un menor interés en lo que es la competición. Aún cuando esto pudiese confundirse, cabría siempre la opción de otro tipo de alternativas, como el hecho de respetar las últimas horas de salida, para los deportistas con canes.

En mi opinión debería permitirse la participación de mascotas en todas las categorías no competitivas:

– Open Amarillo.
– Open Naranja.
– Open Rojo.
– Open Negro.
– M/F 16/18.
– M/F 21B.
– M/F 35B.

Evidentemente hay que establecer restriciones en el resto de categorías que sí son competitivas.

 

Mi experiencia personal.

Tengo dos canes (yorkshire) y aunque nunca me han acompañado en una competición de orientación, vienen con nosotros a las pruebas, no solo de liga nacional sino también de liga autonómica.

El mero hecho de sacar los animales a la naturaleza, les comporta los mismos efectos y beneficios a ellos, que dicha naturaleza provoca en el ser humano.

Ver cómo se introducen en las maletas de viaje el día previo a una competición (para que no te los dejes en casa), o cómo la noche previa al viaje se orinan a causa de los nervios, o simplemente observar cómo vienen a olfatear las zapatillas que llevas puestas, para saber si te vas a ir a practicar orientación o no, son conductas que nos muestran la magnitud de los beneficios que en ellos comporta, el salir al medio ambiente natural. Los mismos beneficios que nos comporta salir a practicar deporte en la naturaleza, en familia.

A nivel personal  llevo con éste, 22 años practicando orientación, compitiendo y disfrutándolo como nadie, algunos me llaman “el yonki de la orientación”.  Nunca me ha molestado la presencia de ningún deportista con mascotas, y además creo que las mascotas deben ir sueltas por el bosque, como el resto de animales. Nadie ató al jabalí que se me cruzó en la Ciudad encantada de Cuenca, ni a la cabra que casi me embiste en la Peña Rubia, ni a la vaca que pretendía comerse nuestro control en La Molina. Iban sueltos como nosotros los orientadores.

Lo que sí me molesta mucho o muchísimo, es la música en los eventos, la estridencia de los altavoces, y parece que nadie se plantea prohibirlo, pese al impacto ambiental que provoca especialmente en los animales, y en nosotros los orientadores.

Sólo una vez tropecé con un perro, y fue en un city race cuyo dueños, no eran orientadores. Por contra he tropezado cientos de veces con piedras, ramas, matorrales, matojos, etc. Nunca se me ocurrió plantear eliminarlos del bosque para evitar el tropiezo.

En resumen, creo que hay espacio para las mascotas en los recorridos no competitivos, que no perturben la concentración de los orientadores que sí van a competir, porque las verdaderas causas de la desconcentración, residen en otros aspectos que ya he comentado (la música y los altavoces).

Esa es mi experiencia y así lo he contado.

Un cordial saludo, y nos vemos en el monte.

Trazados anteriores (varios).

LACV Vilamarxant 2019.

Cto. Autonómico Vall d’Uixó 2019.

Concurso FEDO 2019.

Cto. Autonómico Vall d’Uixó 2018.

LSE Cofrentes 2018.

Concurso FEDO 2018.

Cto. Autonómico Náquera 2017.

Cto. Autonómico Llíria 2017.

Concurso FEDO 2017.

Cto. Autonómico Requena 2016.

Concurso FEDO 2016.

LACV Cheste 2015.

Cto. Autonómico Alboraya 2013.

LPV Venta del Moro 2013.

LACV Venta del Moro 2013. 2 cambios de mapa.

LACV Utiel 2012.

LACV Bétera 2011.

WRE Utiel larga 2011.

WRE Utiel media 2011.

LACV Bétera 2009.

 

 

Campeonato del Mundo de Rogaine 2019.

Con la entera convicción de encontrarme con la buena organización que caracteriza las pruebas que se disputan en Catalunya, y tras el buen sabor de boca que me dejó mi anterior competición en los Pirineos Catalanes, comenzó la expedición hacia la locura.

Había llegado el ansiado día tras varios meses de planificación y entrenamientos, entre ellos dos Rogaines de 6 horas; en Peguerinos y Piedrafita de Jaca, el Campeonato de España de 8 horas en Cuenca,

                                                                   

un entrenamiento de 8 horas en la Calderona con 4 horas de nocturno,

un maraton de montaña en la calderona (42.2 kms),

y otro entrenamiento de 11 horas en la Sierra de Javalambre con desniveles de la perimetral y a una altitud similar a la de la competición (pirineos catalanes en la estacion de esquí La Molina).

 

EMPIEZA LA COMPETICION

Se adelantaron Vicente y Mariví que montaron el campamento y comenzaron a aclimatar sus pulmones para el día siguiente.

Tras la exquisita y tranquila cena del día anterior (viernes) y la constante lluvia nocturna, nos metimos un buen desayuno, de esos que incluyen bocata, bollería y café con leche.

Nos dedicamos a investigar los poco halagüeños pronósticos del tiempo, que nos encontraríamos durante la competición ese día. Daban tormentas a las 10h y a las 17h, con caída brusca de temperaturas por la noche.

Leo, Cris, los perrillos y yo, nos fuimos a por los dorsales, y a recoger el inflador que andaba dando vueltas desde Peguerinos a Soria, y de Soria a Girona.

– “Escolta, una foto si us plau!, – “Faltaría més”. Y así nos tomaron la primera foto.

A las 9h de la mañana y después de hacernos la foto de rigor que fijamos a las 8:45 (con Hector y David porque del resto no sabíamos nada),  ultimamos las bolsas y recogimos los mapas y el GPS.

Cristina y Mariví que venían de apoyo, tenían por delante un Rogaine de 6 horas.

COMIENZA LA ESTRATEGIA.

Nos costó mas de hora y media perfilar la estrategia del Rogaine, mientras la lluvia no cesaba.

Algunos aspectos los teníamos bastante claros:

– Las horas de descanso las haríamos en la tienda y por la noche, para aprovechar las horas de luz y temperaturas menos gélidas.

– Había que pasar como mínimo 1 vez por el hash house (avituallamiento sólido), y garantizar el paso cada 3-4 horas por avituallamientos líquidos.

– Evitábamos la zona sur del mapa (más árida), que además en esos momentos se encontraba embalsamada por una niebla muy espesa.

A partir de ahí empezó el juego. Habían 2 zonas claras en el mapa, con una mayor concentración de controles, claves para optimizar el esfuerzo.  Tras trazar una cicunferencia desde el hash house, nos declinamos por arrancar la competición en la zona oeste, por cercanía. Aunque nos costó decidirnos.

Lo segundo fue establecer, si hacer 2 salidas largas, ó 2 medias y una corta nocturna. Con la incertidumbre climatológica que se repiraba, decidimos preparar las 2 opciones A y B.

Con las zonas ya definidas, diseñamos los recorridos, el primero muy definido y el segundo con variantes, con una tercera variable: la inclusion nocturna.

Cuando fuimos llamados a la zona de salida, llovía sin descanso.

COMIENZA EL CAMPEONATO

A las 12h se dió el pistoletazo de salida. Nos tocó pasar por las tiendas a por el poncho de Vicente (que lo convertía por momentos en dementor), por lo que arrancamos el campeonato en última posición y con lluvia. Para empezar bien el campeonato.

              

Los 2 primeros controles los atacamos bien, adelantando equipos.  La ubicación del control 34 vaticinaba un buen rogaine, confundimos una senda pero enseguida enderazamos.

Fue en el control siguiente (59) en el primero que fallamos el ataque, y el primero que hicimos en seco ( había dejado de llover). Nos dejamos caer desde lo más alto relajados por la conversación que llevábamos y a mi me dió la impresion que el control caía muy bajo, en relación al centro del círculo. Adelantamos a 2 equipos en el descenso.

Pudimos vivir in situ, en un adelantamiento que nos hicieron, una de las técnicas que dan ventaja a los equipos más numerosos, a parte del de peinado.

(El equipo se enumera de 1 a 5, el primero memoriza y dirige el tramo al primer control y el resto corren detrás preparando y leyendo su tramo asignado. Al picar el primer control, el relevista 1 se pone a cola del grupo tomando el mando el relevista 2, y prepara el tramo del 5 al 6, que será el siguiente que le toque dirigir, limitándose a correr en el resto de controles intermedios).

MOMENTAZO

El primer momentazo lo vivimos en el control 22. Nada más tomar la curva del camino, nos topamos con numerosos equipos de la competición, el control estaba ubicado en un arroyo dentro de una zona espesa espectacular.

El segundo momentazo no tardó en llegar. Tras un error garrafal que nos hizo perder 5-7 minutos por equivocarnos de senda, atacamos el control 94 por el bosque, Vicente y Leo a curva de nivel, y yo por dentro del arroyo (que tras la intensa lluvia, imaginar como iba de agua), sólo el ruido de las cascadas, invitaba a transitar por ellas. Tuvimos que inmortalizar el momento con la gopro.

A REPONER FUERZAS

Habían dos opciones de ataque al control 39 y escogimos la mejor. Continuabamos dentro de la mejor zona del mapa, y escogimos la senda del norte que transitaba junto a un arroyo.

Después de cruzar por uno de esos puentes de madera al punto de rotura, hicimos un alto en el camino en un entrañable arroyo, para comer y desprendernos de los chubasqueros. Momento que aprovechó un equipo para adelantarnos.

EL HOSTIAZO

Reponer fuerzas oxigenó nuestro cerebro, ya que los 2 controles siguientes (39 y 80) nos salieron perfectos y adelantamos a 2 equipos, uno de ellos el que nos pasó mientras comíamos.

Antes de llegar al 39, me di un patinazo andando a curva de nivel, dejando caer todo el peso de mi cuerpo sobre mi antebrazo izquierdo, que aterrizó en el tronco de madera mojada, causante de la caída. Por momentos llegué a marearme, ya que el impacto fue directo al hueso.

Me estuvo puteando el dolor durante el resto de la competición.

Decidimos salir a curva de nivel, dirección a la 80, y por error cogimos una senda no marcada en el mapa, que sin duda fue la más bonita y espectacular de la prueba.

Nos deshicimos de los 2 equipos que nos acompañaban y adelantamos a un tercero antes de caer clavados a la 80, donde otro equipo reponía fuerzas, cantando el control a todo quisqui que pasara por allí.

AL ATAQUERRRR!

Aprovechamos el tramo a la 54 (control fácil) para charrar un poco (ya no recuerdo de qué) y entonces divisé un cobertizo que me dió una idea excelente que resultó ser muy útil hora y media después. Nos encontramos a dos individuos pululando por medio del bosque haciendo no se sabe qué, que al llegar al control nos encontramos allí abajo.

– ” ¿Por dónde narices han bajado tan rápido?”

Lo descubrimos y subimos por allí. Delatores.

Atacamos la 84 por el tramo más largo, para evitar el abrumante desnivelaco del cortafuegos que se divisaba a la izquierda y que llevaba directo al control bajando por el otro lado, íbamos rollo cachondeo, ¿qué? ¿os apetece subir?

Nos lo comimos enterito minutos más tarde de salida a la 28. Ya se sabe, «a qui es burla, el dimoni li furga»

MALA SUERTE Y BUENA SUERTE

Tras picar la 28 por la mejor ruta posible, el tramo a la 74 se me antojó muy bonito y apacible pese a ir constantemente cuesta arriba; los ascensos dejábamos conducirlos preferiblemente a Leo para no sofocarla. Al llegar al control, un equipo de guiris andaba buscando algo con gran desespero entre las plantas.

Pensé que estaban buscando su voz porque ni saludaron con el clásico “Hi” de cortesía, que ya se había convertido en viral a esas alturas de campeonato.

Picamos el control y salímos a curva por una zona muy accidentada, fue entonces cuando Leo les preguntó en inglés qué andaban buscando.

– “Sssssportaident”, respondieron.

Mientras nos compadecíamos de ellos, por cobrarles ventaja de esa manera, Vicente que hasta entonces no había separado su vista del mapa (a riesgo de ir tropezando con lo que encontrase a su paso), fijó por un momento la vista en el suelo, y como por arte de magia, la sportident apareció allí,  esperándonos impaciente a ser devuelta a su dueño, que seguía buscando 100 mts más abajo.

– “¡Hey, guys! ¡Guys! Here, the sportaident!”, gritaba Vicente, en la situación más graciosa posible.

Después de agradecernos haberles devuelto a la competición, le dije al tipo:

– Bad luck and good luck!

Y continuamos la marcha por una senda que acabó diluida en un bosque de encanto…

MOMENTAZO

Iniciamos el ascenso hacia el control que más puntos nos iba a dar en toda la competición (109), no sin antes hacer un alto en el camino para reponer fuerzas. Leo y yo ingiriendo frutos secos, y Vicente desparramándolos por el suelo (bueno por la mochila), en una situación la mar de graciosa, menos para Vicente, claro.

Después de varios “Hi”, con equipos que venían en dirección contraria, seguimos la andadura descenso-ascenso.

Mientras Leo no dejaba de mirar hacia arriba las amenazantes nubes de tormenta que se avecinaban maldiciendo estar tan lejos del Hash house, Vicente seguía concentrado en el mapa, en la ruta y en el punto de ataque al control siguiente, y yo me centré en buscar lugares de cobijo en el tramo 109-99, ya que olía a lluvia y la opción de bajar a Masella, no dejaba de ser una quimera imposible de llevar a cabo.

Comenzó a llover 30-40 segundos antes de picar el control. En ese momento decidimos modificar la ruta prevista y volver al Hash House, ya que ni la lluvia ni su previsión, vaticinaban que fuese algo puntual de corto tiempo, eran sobre las 20h.

Antes incluso de que llegasen a pensarlo, les dije que habían 2 cobertizos muy cerca, justo cuando empezaba a granizar. A las vacas les pilló la tormenta de sopetón como a nosotros, y más por respeto que por educación, dejamos que se nos cruzara el rebaño a su ritmo, que parecía interminable, mientras lo observábamos impertérritos bajo la lluvia que resbalaba ya por dentro de los chubasqueros.

Cuando las señoras decidieron cruzar, fuimos directos al primero de los cobertizos, con tan buena suerte que el establo no disponía de candado, y allí nos metimos al refugio de la lluvia, y al calor de un espacio cerrado y sin ventisca.

DE MOMENTAZO A MOMENTAZO

Remitió la lluvia y trazamos la vuelta al Hash House. A 8°C de temperatura y bajando, calados hasta los huesos (aunque yo voy Calado siempre), no habían muchas más opciones, a riesgo de acabar asistidos por hipotermia como le pasó a otros equipos.

69-38-23. El tramo a la 69 fue demoledor, con frío, subiendo, subiendo y subiendo por las pistas de esquí diseñadas exclusivamente para descender, parecíamos un trío de locos, cuando salvávamos un rampón, aparecía otro detrás, y así hasta que empezó a llover de nuevo, momento en que nos cobijamos en una de las estaciones de trineo a devorar las gominolas de Leo, buscando refugio de la intensa lluvia.

El ataque al control fue espectacular, o mejor dicho excéntrico y esperpéntico. Fue sin duda el momentazo cumbre del campeonato.

Una vaca se estaba comiendo nuestra baliza o eso parecía, como poco la olfateaba.

Vicente entraba por la derecha, yo por el centro un poco más abajo, y Leo iba por detrás.

– ¡Corre Vicente foto! La vaca se está comiendo la baliza.

– ¡Date prisa Leo que se nos va la vaca!

Así fue como salió la fotaca que define en sí lo vivido en La molina, sin improvisación y tal cómo nos vino,  Vicente siendo observado por la vaca, Leo a toda prisa sacando la Gopro de la mochila, y yo comido por los nervios de ver que se nos iban la vaca y la foto. Que puntazo de momento!!! Fueron segundos a precio de oro.

Tras la fotaca, Vicente le lanzó unas ramas y la vaca salió de allí, pero detrás quedaba otra con cuernos y cara de pocos amigos, Leo y yo inmortalizamos ese instante con otra foto y nos fuimos a disfrutar del descenso hacia el Hash House.

Para acceder al control 38, nos dejamos caer por una de las sendas esas de Bike park prohibidas durante el día y que a esas horas (entrando la noche) ya estaban cerradas a los ciclistas. Otra ruta chula.

Ibamos huyendo de carreteras y caminos principales para disfrutar plenamente del campeonato, navegando constantemente por zonas principalmente boscosas, por lo que elegimos una de esas sendas para atacar el ultimo control del día.

EL ANSIADO CALDO.

Daban la puesta de sol a las 21:16 y llegamos al Hash House a las 21:21. Pocos equipos en el Campeonato amortizaron mejor que nosotros las horas de luz (que no de sol).

9 horas y cuarto de rogaine, calados hasta los huesos, y con el frío que teníamos, invitaban a cambiarse pronto de ropa y beber caldo aneto calentito.

Cristina y Mariví se encontraban descansando con peor ánimo que nosotros por quedarse sin ducha (no prevista para los rogaineros de 6 horas), aunque ellas el Rogaine lo hicieron de 7 horas para disfrutar de una hora más en los pirineos.

Nos fuimos a cenar; macarrones boloñesa riquísimos, unos cuantos caldos y bocatitas de esos a la catalana tan sabrosos que nos prepararon.

Por cierto, la atención y el servivio prestado por l@s organizador@s del avituallamiento, para quitarse el sombrero.

Me hice a la idea de la situación tan surrealista que estaba viviendo. Bebiendo caldo aneto caliente para poder entrar en calor en pleno mes de julio, después del veranito que estaba pasando en Valencia.

CALADO ES CALADO

Como no me quedaba ropa de repuesto, me quité las zapatillas y las calcetas chorreando sabiendo que horas después me las tendría que poner empapadas. La ropa que llevábamos en la mochila, estaba mojada, la tendí sin esperanzas de que mínimamente pudiera secarse, como así sucedió, y me introduje en el saco de dormir intentando entrar en calor. Los perrillos mirándome con cara de circunstancia.

A las 4:00 nos levantamos para continuar la competición (segunda parte), tras haber descartado la salida nocturna. Me puse la ropa mojada para empenzar con buen pie el día (mejor dicho la noche), me tomé un café con leche calentito y un gatorade de esos azules que parece cristasol (que me provocaron una reacción intestinal sin precedentes), y empezamos la marcha de noche, con los frontales.

SEGUNDO ROGAINE

Despues de cruzarnos con el equipo de Hector y David (que llegaban descompuestos del refugio, donde el agua cayó en forma de nieve), iniciamos la marcha que teníamos programada como plan “B” (dos rogaines en vez de tres, con un descanso más largo).

EL PERRO DELATÓ NUESTRA POSICION

Hicimos los tramos 48-33-43 sin complicaciones, el tramo a la 43 (que iba guiando yo en ese momento para dar descanso a Vicente) lo ataqué pegando un curvazo de nivel por una zona técnica, en vez de rodar por la senda (que era la mejor opción en nocturno), entré con seguridad y nos quedamos bloqueados ante un impasable, que era impasable y aparecía en el mapa como impasable.

Sabíamos que el control caía debajo nuestro, pero no sabíamos a qué altura. Entonces en la oscuridad de la noche, un perro comenzó a ladrar; buscamos la parcela en el mapa para ubicarlo, y la distancia a los ladridos nos permitió calcular el punto en el que estábamos. Y así, de noche y con los frontales, bajando una cuesta por medio del bosque, nos dimos de morros con el control. Gracias perrito por chivarnos tu posición. Fue otro de los momentos peculiares de la prueba.

Tras salir del 43 nos metimos en la zona urbanizable para empezar el ascenso a la 79, que estaba al pie de un cortado urbaseño. Picamos y nos fuimos a por la 73, y entonces nos cruzamos con ellas.

Una pareja de ancianitas (calculo entre 70 y 80 años de edad) que estaban compitiendo. Fue otro de los momentazos, de esos que provocan que te escapen las lágrimas, al verlas competir con esas edades.

Al llegar a meta descubrimos que habían sumado 10 puntos más que nosotros, y que no pasaron por el Hash House en toda la competición. Dónde durmieron (si durmieron), y cómo se las apañaron para salvar la lluvia, granizo o nieve, y el frío, es un auténtico misterio. Me quedé con ganas de hacerme una foto con ellas.

Habían equipos alojados en hoteles de la Masella (dentro del mapa), al que pudieron acudir por la noche a descansar, cenar, tomar una ducha caliente y/o cambiarse de ropa, sin necesidad de pasar por hash house, con una estrategia muy aventajadora respecto a los que nos alojamos en el centro de competición. Era parte de las reglas de juego. Hablamos de un mapa de 150 km2.

Había amanecido y aprovechamos el tramo hasta la 95 para charrar un poco. Con el descanso tan largo que hicimos y las barritas proteínicas que iba ingiriendo cada dos o tres horas, me encontraba energéticamente a tope.

Subimos a la 50 por una senda muy bonita, con vacas y becerros por doquier, e hicimos nuestro primer alto de la competición en un avituallamiento líquido. Frutos secos y dátiles, y seguimos la marcha.

Me llamó la atención un equipo que pasó por allí con un portamapas de esquí, al que sin duda le heché el ojo.

El ascenso al 55 se hizo largo, pero lo atacamos bien, sabíamos que luego íbamos de bajada al 35 y ahí en ese punto, en la salida de la 55, tocaba fotaca. Empezaban las vistas pirenaicas y con un sol espléndido.

SI ó NO.

Habíamos estado discutiendo sobre si picar los controles 40 y 91, con el desnivelaco que suponía, o ir a meta y picotear los alrededores (previstos para la nocturna que no hicimos). Íbamos gestionando ya el tiempo de llegada a meta, antes de cumplir las 24 horas.

Bastó con preguntarle a Leo a que habíamos ido allí, para saber cual sería la respuesta.

– “Hemos venido a jugar”, y arriba que nos fuimos los tres.

Sin duda, era la zona con mejores vistas del mapa. Los pirineos en estado puro estaban ahí, esperando nuestro paso para ser inmortalizados, con la toma de varias fotografías.

El ritmo de subida lo marcó Leo, porque cómo he comentado yo iba subiendo ese día a ritmo, como dopado, muy entero para lo que esperaba a esas alturas. Ni ampollas, ni dolores (salvo el del antebrazo), en manga corta, con ese aire tan fresco que me refrigeraba el cuerpo, y con esas vistas tan espectaculares.

LA CAGADA

Habíamos completado sin saberlo el ultimo tramo ascendente del rogaine y fuimos decididos a picar el 91 y 24, con opción abierta a intercalar el control 31.

Hasta entonces, ese día no habíamos cometido un solo fallo de ataque ni de elección de ruta, y el tramo a la 91 sobre el papel, parecía sencillo. Era la primera vez en el campeonato que dejábamos de lado el bosque, para entrar en la zona árida y de pastizales del mapa.

El exceso de confianza, el estrés del cronómetro, el ansia por picar la 31, y la abusiva generalización cartográfica en esa zona, nos hizo perder entre 10 y 15 minutos y dos puestos en la clasificación general.

Empleamos la técnica del abanico para peinar la zona a diferentes alturas, cuando de repente nos apareció un perro pastor por allí pululando que se unió a nuestra búsqueda. No daba sensación de abandonado porque llevaba collar.

Al rato nos apareció por allí un land rover 4×4 campo a través por mitad de la pradera como si nada. La cara de rareza y estupefacción con la que nos quedamos mirando, no fue nada con la que pusieron ellos al vernos a nosotros por allí, con los palitos de trekking. Estaban buscando al perro. Otra situación, excéntrica a la vez que pintoresca.

Sólo pudimos encontrar la ubicación del control, haciendo triangulaciones con el camino de abajo.

Agobiados por la premura del tiempo que nos robó la 91, decidimos entrar a la 31 y dejar la 24 de comodín. Las impresionantes vistas que teníamos nos hizo divisar el clarito del control desde donde estábamos.

La picamos muy rápida, pero insuficiente para alcanzar la 24.

De camino a meta vimos que el tiempo se nos echaba encima. Había que correr, y corrimos. Al final 23:56:24 y 40° en la clasificacion.

La cola de descarga de pinzas se hizo mas corta tomándonos  una merecidísima cerveza fría que nos facilitaron los organizadores.

Aprovechando que habíamos llegado varios orientadores de la Comunidad Valenciana, nos hicimos foto y luego a comer los fideos.

Bravo por los organizadores del evento, su acogimiento, profesionalidad, implicación y simpatía mostrada durante todo el evento.

En fin, hacer orientación en Catalunya siempre resulta especial. Volveré sin lugar a dudas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrenamiento libre Llomaina (Centro)

He preparado el entrenamiento teniendo en cuenta que es época de caza, con controles no muy alejados de la zona urbana. Los desniveles son suaves y en casi todas las zonas permiten buena velocidad de carrera.

El entrenamiento estará montado entre el 11 de noviembre y el 8 de diciembre. Debido a la cercanía a zonas habitables, en ésta ocasión he colocado cintas. Todas están colocadas excepto el control 39 (fuente que hará de avituallamiento), si faltase alguna es por hurto, me lo comunicais y trataré de reponerla lo antes posible.

Hay 4 recorridos diferentes:

  1. – Largo (9,8 kms 145 mts 17 controles)
  2. – Medio (5,9 kms 70 mts 14 controles)
  3. – Corto (3,1 kms 40 mts 9 controles)
  4. – Score (7,5 kms aprox. 17 controles)

Precio de 2€ por mapa. Solo para federados.

Trámite:

Realizar transferencia al num. cta: ES63 1490 0001 1624 1002 1605 indicando nombre y apellidos.

Una vez realizada la transferencia, enviar correo electrónico a la dirección: ajgcalado@gmail.com con los siguientes datos:

– Justificante de transferencia.
– Nombre y apellidos.
– Num licencia federativa.
– Tipo de mapa (largo, medio, corto o score)

Recibida la información, recibiréis el mapa por correo electrónico en versión PDF para imprimir en A4. Intentar preavisar con antelación suficiente al entrenamiento.

En el mapa están las coordenadas de la salida y meta. Hay buena zona para estacionar.

https://maps.app.goo.gl/?link=https://www.google.com/maps/place/39.547388,-0.660564/data%3D!4m6!3m5!1s0!7e2!8m2!3d39.5473881!4d-0.6605637?utm_source%3Dmstt_1&apn=com.google.android.apps.maps&afl=https://www.google.com/maps/place/39.547388,-0.660564/data%3D!4m6!3m5!1s0!7e2!8m2!3d39.5473881!4d-0.6605637?utm_source%3Dmstt_1&ibi=com.google.Maps&ius=comgooglemapsurl&isi=585027354&ifl=https://www.google.com/maps/place/39.547388,-0.660564/data%3D!4m6!3m5!1s0!7e2!8m2!3d39.5473881!4d-0.6605637?utm_source%3Dmstt_1

En los recorridos score, medio y largo dispondreis de avituallamiento intermedio en el control 39 (único sin prebalizado).

Para cualquier duda podéis contactar en el teléfono: 619 83 63 13

Trazado de media distancia en el Balneario de Cofrentes.

Continúa la andadura.

5 competiciones de larga distancia, 2 de distancia intermedia, 4 sprints y 3 de liga local, antes de trazar lo que ha sido mi 4ª prueba de media distancia.

Creo que esta prueba se ha convertido en especial para mí, debido a que he podido experimentar nuevos aspectos que he incorporado en el siempre complicado trabajo de trazar una prueba, y que los voy a comentar para compartirlos.

Nada más pasarme Alex el mapa, me quedé un poco a cuadros, porque ví un mapa muy pequeño en extensión, como para poder trazar una media en condiciones. Una vez en la zona, viendo el desnivel que tenía el terreno y tras hacer una prueba, ví que se podían trabajar los recorridos en condiciones óptimas, si hacía cruzar a las categorías más altas al otro lado de la carretera.

Lo primero que hice antes de empezar con el trazado de la prueba, es leerme la normativa IOF para recordar y tener presente de manera actualizada, los requerimientos técnicos que requiere la competición. Lo segundo, dejar clara la ubicación de meta, 200 y entrega de mapas. Esto lo hago así, por experiencia.

Lo tercero, hacer un cálculo aproximado por cada recorrido, de distancia, desnivel y número de controles, en función de los tiempos de ganador que exige el Reglamento en cuestión, en éste caso me ceñí a LSE no a LACV (ya que los tiempos de ganador entre ambos reglamentos es diferente).

Ubiqué el triángulo de salida muy próximo al centro de competición, pensando en la proximidad de los aseos y restaurantes que hay en la zona.

Después de 4 años desde la hazaña del sprint en Venta del Moro, (donde ubiqué el triángulo de salida en una plaza con 6 bocacalles de salida, que hizo estragos) decidí aventurarme de nuevo, ésta vez con una situación más liosa todavía (en éste caso 8 bocacalles que salían desde el mismo triángulo y que fueron utilizadas por los/as orientadores/as). El mismo día que tomé la decisión, ya estaba viendo a todos/as los corredores/as indecisos sin saber hacia donde tomar la salida. Y así ha sido.

Triangulo

Poco después me enfrenté al desnivel (que ha sido mi auténtico quebradero de cabeza en ésta prueba), daba lo mismo por dónde dirigiese los recorridos, siempre superaba el 4% de desnivel acumulado. Y a ésto hay que añadir, la dificultad de intentar meter pocos controles, en una prueba que requiere de muchos controles, debido a que eran 4 competiciones las que teníamos que organizar.

El segundo punto de innovación que he incorporado a la hora de trazar esta prueba, es elaborar los recorridos de manera circular, los pares en el sentido de las agujas del reloj, y los impares a la inversa. Con éste método he conseguido que los niveles de dificultad entre los recorridos consecutivos, sean similares. Por ejemplo, rec 10 y 11, rec 8 y 9, rec 6 y 7, etc… reduciéndo así el número de controles total en la prueba, sin reducirlos en los recorridos.

Los impares tenían mejor distribuido el desnivel, los pares tenían mucho desnivel al principio y luego les venía la parte buena.

Una vez hecho ésto, vino la parte de probar los recorridos. Para mí es mucho más importante la sensación que experimentan los corredores/as que el tiempo que establece el Reglamento. Es muy sencillo, si clavas tiempos pero el corredor no se divierte, la carrera no tiene éxito.

El principal problema que tenemos los trazadores con la tabla de tiempos, es que debes finiquitar los trazados antes de conocer los inscritos en ellos, y si no sabes que deportistas van a participar en la prueba, clavar tiempos se convierte en una lotería. No me cabe duda, que quien creó esa norma, no era trazador, y cuando alguien evalúa tu trabajo exclusivamente por los tiempos del ganador, te das cuenta de que te evalúa alguien con menos conocimientos en la materia, de los que tú posees. Hace años existía lo que es una tabla con los kms asonsejables por categoría, variable mucho más eficaz que la actual, entonces jugabas a subir o restar distancia, en función del desnivel y el tipo de terreno, pero eso se quedó atrás.

Con la suerte de quien dispone en el club de compañeros/as que participan en categorías muy variadas, pude adaptar bastante bien los recorridos. Me gusta siempre quedarme un poco por encima de la norma, por respeto a los/as orientadores/as que se desplazan desde más lejos. En ésta prueba venían deportistas de Andalucía, Aragón, Madrid, Cataluña, Castilla La-Mancha y Murcia.

La clave de la prueba estaba en el tramo entre los controles 47 y 52, y los controles 55 y 53, que casi todos los recorridos tenían. Existe una senda que atraviesa el impasable por el río, y que permitía cruzar de una parte a la otra, sin hacer apenas desnivel. La ruta era entre 5 y 10 minutos más rápida que hacerla por cualquier otro sitio.

Tramos

Lo curioso de esa senda, es que la tuve que abrir a golpe de tijera de podar, en la que invertí casi 2 horas, además de meter los troncos que servían de puente para cruzar el río. Si pasaste por ahí, estate de enhorabuena porque elegiste la ruta óptima. Reconozco que era complicado ver la senda en los mapas a 1:7500, pero en el resto ¿?.

Ruta optima

Por último, trabajé algo completamente nuevo. Me atrevo a decir, que pocos o ningun trazador en España lo ha hecho, o lo ha tenido en cuenta a la hora de trazar. Reducir el impacto erosivo en la zona de los controles consiguiendo una distribución máxima de 3 recorridos por control. Imposible encontrarse una baliza con varias bases o estacas en ésta prueba.

Fue un reto para mí desde el principio, pero lo conseguí. Es ese trabajo que nadie ve, pero que queda patente en el bosque. Ya no es cuestión sólo de reducir el paso por tramos, sino de reducir el número de deportistas que pasa por cada control, para reducir el impacto erosivo en la zona de la baliza. Este ha sido mi éxito en ésta prueba.

Referencias

Es fácil de interpretar. A la izquierda están los números de los controles, arriba los recorridos que pasaban por esos controles. Los números de la tabla indican el orden de picada. Puede observarse la distribución de 3 recorridos por control que comentaba. Se escapa el 56 con 4 recorridos.

Por cierto, el control turístico fue el control 58, los agraciados fueron los rec 8, 10 y 11 (que no aparece en la tabla porque lo incorporé a última hora). El resto os lo perdisteis, lo siento.

All-focus

Lo que se divisa al final del agua, es una cascada con una caída de unos 15 metros de altura. Creo que la imagen lo dice todo.

Próximo trazado (a por la quinta media): Campeonato autonómico de media distancia en Vall d`Uixó, el próximo mes de noviembre, prueba organizada por el club Simepierdo. Mapa nuevo con apariencia de dificultad para trazar. Allí estaremos.

Nos vemos en el bosque.

5 dias de Palencia. 16 carreras de orientacion.

LLEGADA A GUARDO.

El sábado día 18 de agosto, llegamos a guardo en torno a las 19 h de la tarde con varias horas de retraso respecto al horario previsto, cuando salimos de Valencia.

Recogimos los dorsales y las bolsas del corredor y nos fuimos directamente a estacionar la caravana y acomodarnos en la zona de acampada.

La zona de acampada no pudo ser mejor, teníamos el suelo duro a escasos metros de distancia, una fuente con agua potable , la zona de vaciado de caravanas, dos establecimientos comerciales, la compañía de algunos compañeros del club, y el río Carrión que a mí personalmente me dio vida durante la semana siguiente.

 

1° CARRERA. Entrenamiento en el mapa de Perijon.

Aquí empezaba la odisea de Palencia, domingo día 19 por la mañana. Nos dirigimos al lugar de salida y opté por empezar con uno de los mapas que aparentaba mayor desnivel. El entrenamiento estuvo chulo, nivel de dificultad medio, hice toda la parte alta y posteriormente toda la parte de abajo hasta finalizar en el control 31. Mapa finiquitado.

La parte anecdótica de la jornada, vino determinada tras finalizar el entrenamiento. Sheila y yo movimos el coche hacia la parte oeste, esperando la llegada de Cris y Ainhoa. Estacionamos el vehículo en la única sombra que había y nada más salir del coche oí unos ruidos muy extraños, no quise asustar a Sheila.

Al llegar Cristina ella volvió a escuchar esos ruidos que procedían de una espesura muy cercana, sin duda se trataba de un animal de grandes dimensiones, en principio todo apuntaba que era un jabalí.

Nos daba un poco de reparo acercarnos por si nos embestía y entonces pasaron los organizadores con una furgoneta y nos dijeron que había un oso por la zona.

Finalmente Cris se acercó desde la parte sur y divisó lo que era un gran cordero. Al parecer se había despeñado desde la parte alta y tenía una pata rota. Decidimos darle agua y alimento y llamar al Seprona, un par de horas más tarde localizaron al ganadero y pudieron salvar al cordero. Los organizadores de la furgoneta se quedarían a cuadros al regresar y ver allí a la Guardia civil.

Digamos que fue una auténtica casualidad que parasemos justo en esa zona, que divisaramos al cordero, y que los servicios del Seprona actuaran de manera tan rápida y eficaz.

2° CARRERA. Entrenamiento en el mapa de las minas.

Después de comer, ese mismo día volvimos por la tarde a la zona, intercambiamos los mapas, y procedí a realizar el segundo entrenamiento.

Este mucho más técnico y bonito que el realizado por la mañana, con un nivel de dificultad alto, me resultó del todo gratificante. Al llegar al control 35 pude divisar una pareja de ciervos y justo en el control siguiente (el 36) volví a divisar otro ciervo. Aunque acabe atravesando un verde 3 que me puso de los nervios, finalmente pude completar el mapa completo en una hora y media. El control 32 me hizo perder 20 minutos, además de por no estar prebalizado, por la dificultad de lectura que ofrecía la zona.

3° CARRERA. Model event en el mapa de Tarilonte de la Peña.

El lunes 20 por la mañana fuimos a hacer el model event. El mapa resultó muy entretenido. Tras pasar por el control 41que estaba sin balizar, me crucé con Esther Gil y Sheila que me comentaron la mala ubicación del control 33, al llegar lo reubiqué pensando en los que faltaban por hacerlo, por lo demás un entrenamiento muy gratificante con las curvas de nivel bien trabajadas.

4° CARRERA. Entrenamiento en el mapa de Colonia el brezo.

Tran un refrescante (o helado) baño en el río Carrión de más de 1 hora, en compañía de algunos compañeros del Villena-O, seguí mi andadura de orientación.

Decidimos dejarnos este mapa para el lunes por la tarde, puesto que al día siguiente teníamos nuestra primera competición oficial y (anti oficial). Al mapa le faltaba bastante detalle y era incómodo de correr por la cantidad de piedras que habían, igualmente estaba falto de una buena revisión. No obstante disfruté mucho con el entrenamiento sobre todo en la primera parte (controles 35 y 36). La zona del río era muy relajante.

5° CARRERA. Competición nacional de larga distancia en Tarilonte de la Peña.

El martes 21 empezaban las competiciones. Digamos que el trazado de la prueba se quedaba un poco por debajo del nivel de dificultad exigido para mi categoría (M-21A), aunque venía anunciado en el boletín. No obstante hubo un tramo muy chulo entre la 9 y la 10 que me resultó muy atractivo e interesante. En el siguiente tramo jodí la carrera al confundir una senda con otra, y perder más de un cuarto de hora con el error (ruta a la 11 marcada en rojo), me vine abajo física y psicológicamente, pese a ello y tras cruzar el río, conseguir recuperar algo y finalice la prueba sin problemas.

He de decir que era la primera prueba de orientación que corría en torno a un lago y lo cierto es que el emplazamiento era bastante bonito, eso sí, no era el tipo de mapa mas apto para competir en verano, por su carencia de arbolado. Salidas tarde con temperaturas tan altas hicieron mella, los avituallamientos en carrera muy bien, en meta no tanto, faltó líquido.

Por la tarde sesión de una hora en las gélidas aguas del río Carrión junto a Beto y Vicente. Me dejé golpear la corriente en los gemelos, y los efectos de descongestión fueron demoledores. Ya dije, que el río Carrión me dió vida.

6° CARRERA. Prueba nocturna en el mapa de Velilla del Río Carrión.

Mi primera sorpresa al llegar a la zona de salida, fue descubrir que nos habían metido la misma categoría en la que estábamos inscritos en las competiciones oficiales, es decir, que siendo M-45, tuve que correr en la categoría M-Elite.

Me encontré ante un mapa de 4 km con 190 metros de desnivel y con balizas que no tenían reflectante nocturno, es decir una auténtica odisea. Hay que tener en cuenta la prueba de larga distancia que había disputado por la mañana, y la competición de media distancia que tenía que disputar a la mañana siguiente.

Decidí salir más despacio de lo habitual, pero como me pasa siempre, a partir del cuarto o quinto control empecé a coger ritmo y al final me lo tomé como otra competición cualquiera. Entre el octavo y noveno control caí en un agujero del que me costó más de 2 minutos salir, me quedé literalmente clavado. Por lo demás la prueba fue muy divertida, el tramo final muy rápido y acabé disfrutando la carrera. Incluso se me olvidó cenar, lo hice al llegar a la caravana sobre la 1:00 de la mañana.

Acabé mejor clasificado de lo esperado, entre otras cosas por la cantidad de abandonos que hubo en la categoría, no sé si por errores en tarjeta, o por las “cagaleras” de los que pensaban en la competición del día siguiente.

Al mapa le faltaba revisión. Vallas que no aparecían en el mapa y blancos convertidos en verde 3, que de noche acentuaban los errores.

7ª CARRERA. Competición nacional de media distancia en Pisón de la Peña.

Miércoles día 22. Siendo sensato, he de decir que me encontré físicamente muy bien, digamos que la prueba nocturna de la noche anterior me vino de perlas.

Salí con una concentración exquisita, prácticamente con rutas por encima de la línea roja. (La imagen no corresponde a mí recorrido, el mapa sí).

En el cruce del río elegí mal la ruta y perdí un par de minutos, hice lo propio en el tramo de la 7 a la 8, intentando evitar el desnivel y los toboganes, me bajé directamente al cauce del río pero un impasable me echó la decisión al traste y me tocó de subir toda la montaña. De ahí a meta todo muy bien, acabé muy satisfecho.

Por la tarde otra hora de río Carrión en los gemelos, introduje la silla en el río para aplicarme la hidroterapia y pude conocer a algunos compañeros del GOT que acudieron a darse un bañito (de los que deja sin aliento).

8ª CARRERA. Carrera de relevos palentinos en el mapa de Perijón.

Una de las competiciones de orientación más peculiares que he corrido jamás.

Se trataba de una prueba de relevos por parejas en modalidad score, con un mapa con 13 controles de los cuales tenías que picar como mínimo 4 y como máximo 9, antes de hacerle el relevo a tu pareja. Habían dos mapas diferentes A y B, uno para cada relevista.

Lo más peculiar es que salías a hacer el primer mapa sin saber quién era tu pareja en los relevos. Se trataba de salir a picar los controles que decidieras, y al llegar a meta, el primer relevista en cola de espera era tu pareja, con el cual intercambiabas el mapa.

Él tenía que completar los controles que yo me había dejado, y yo tenía que completar los controles que se había dejado él.

Mi decisión inicial fue completar los cuatro controles con mayor desnivel que habían encima de la montaña, pensando en que mi relevista podía ser un niño/a. De ida hacia la montaña pique un control, y de vuelta otros 2, completando así 7 de las 13 balizas (dejando las 6 más sencillas a mi relevista).

Mi relevista fue un portugués de categoría veterano que me había dejado 5 controles. Mi sorpresa fue qué 4 eran los que estaban encima de la montaña, y el quinto estaba muy alejado de la misma, por lo que me tocó subir y bajar la montaña otras dos veces más, al no poder hacer el bucle y a curva de nivel cómo hice mi en mi primer mapa.

Como resultado acabé destrozado físicamente y al día siguiente teníamos el sprint. La ventaja que tuve, es que la competición se desarrolló en el primer mapa de entrenamiento que hice, y navegué sin dificultad por la montaña, atacando bien los controles.

La parte más aburrida, fue la de repetir 2 veces la misma zona, algo que también le pasó al portugués. Su decisión fué completar un mayor número de controles salvando desnivel y el mio al revés. El lo que tienen estas pruebas, en cualquier caso, creo que fuimos una pareja muy bien compensada y acabamos clasificados en 5ª posición.

9ª CARRERA. Competición de Liga Nacional en modalidad sprint en Villanueva de la Peña.

Jueves día 23. Lo que me sucedió en el sprint es difícil de explicar, simplemente salí pasado de revoluciones, me costó un cuarto de hora adaptarme a la escala, y justo cuando el primer corredor estaba llegando a meta, yo picaba mi primera baliza. Creo que eso resume el desastre.

Salí del triángulo con la cabeza puesta en no fallar el primer control, y el rumbo lo saqué clavado, tan clavado que aparecí en el control 6 y la lié bien gorda porque al retroceder tomé mal el rumbo y caí a la derecha volviendo a desubicarme.

Después de patearme medio mapa y conseguir encontrar la primera baliza, dando ya por perdida la prueba, aproveché para hacer una lectura detallada de mapa y disfrutar de la competición.

Como resultado de ello clavé los 16 controles restantes y disfrute de lo lindo la prueba. El trazado era una media distancia corta claramente, los controles estaban demasiado escondidos para tratarse de un sprint, pero yo lo disfruté pese a las agujetas que tenía del desnivelaco del día anterior.

Busque al portugués del relevo pero no lo ví.

10ª CARRERA. Entrenamiento en Camporredondo.

Casi sin descanso, nos fuimos al suelo duro para poder conectar el coche con la caravana antes de que los franceses o los asturianos me cortaran el paso.

Había quedado con Vicente el día anterior, para irnos juntos a hacer el entrenamiento. Un entrenamiento con mucho desnivel acumulado y un control (el 35) situado a 1.500 metros de altitud.

Para llegar a la salida ya tuvimos que ascender unas cuantas líneas maestras. Lo primero que me sucedió, fue encontrarme de nuevo con un ciervo poco después de picar el primer control, y tras picar el segundo una preciosa vista de uno de los lagos.

El mapa se me antojo muy bonito casi desde el principio. Tras la brutal subida de los controles 40 y 34, me crucé de cara con Vicente que venía en el sentido inverso a las agujas del reloj. Era evidente que nos encontrábamos solos en el mapa, pocos orientadores pensaron en comerse un entrenamiento de éste tipo, despues de la tercera competición consecutiva.

Una vez pasado el control 35, el resto de la prueba era prácticamente cuesta abajo, tanto el bosque como el paisaje, me resultaron maravillosos. La fotografía de abajo la tomé entre el control 37 y 38. Correr por esa zona, una auténtica delicia. Los que no fueron, se lo perdieron.


11ª CARRERA. Competición de micro sprint en el campo de fútbol de Guardo.

Llegué cansadísimo del entrenamiento de Camporredondo, Cris y las nenas ya habían comido. Eran las 15h de la tarde y pudimos comernos un plato de arroz tailandés con pollo, que Cristina había preparado y que nos entró directo.

Fue acabar de comer, e irme directamente a la competición del micro sprint (literalmente con el último bocado en la boca, de hecho llegué tarde al centro de competición).

Tuve la grandísima suerte de caer en la séptima ronda en el sorteo de salidas, lo que me permitió al menos poder hacer la digestión sentado en las cálidas gradas. Mi idea era caer descalificado en primera ronda porque estaba reventado y necesitaba descanso, pensé que se trataba de una eliminación por parejas.

Lo que se hicieron son tandas de 40 orientadores, de los cuales clasificaban los 8 primeros.

Hice mi recorrido estrenando las sandalias ENIX 105 en competición oficial, y me fue muy bien, acabé muy satisfecho y me gustó mucho la prueba. Eso si, caí eliminado en primera ronda (pude respirar), porque si hubiese clasificado, conociendome hubiese entrado al trapo.

12ª CARRERA. Entrenamiento en Saldaña.

El viernes 24 era oficialmente día de descanso entre los dos eventos de Liga Nacional que estábamos disputando.

Como no podía ser de otra manera, yo hice el descanso entrenando. Y puedo dar gracias de haberlo hecho, porque descubrí uno de los mejores mapas para practicar orientación de España.

El mapa me lo paso Demetrio, y ya me advirtió que era muy complicado de leer, se trataba de un mini Rogaine para hacerlo en no menos de 2 horas.

La primera vista que me encontré en el bosque nada más bajar del coche, es la que tenéis en la foto. Creo que define lo que posteriormente sentí. Aquí sí que estaba completamente sólo, el bosque y yo, todo entero para mí. El mapa se usó en O-turismo el domingo 19. Cometí la prudencia de enviar ubicación en tiempo real a Cris, por si caía en algún pozo o agujero, y de paso que pudieran ver desde Guardo, el recorrido que iba completando.

Me adentré en un bosque con muy poco detalle, apto para la carrera continua, dónde no entraba un rayo de sol, y dónde por momentos esperaba encontrarme con algún animal salvaje.

Los niveles de placer iban subiendo tramo a tramo, me quedé literalmente atrapado  con el mapa, e incluso grabé un pequeño vídeo en uno de los tramos.

Después de una 1 hora y 20 m de orientación empecé a acusar el cansancio, y en este caso las señales musculares pudieron sobre las señales de mi cabeza, que me mandaban continuar, y decidí volver andando hasta el coche.

Es uno de los mapas que meto en el TOP 5 nacional, como uno de los mejores mapas de España para la practicar orientación de calidad, y me arrepentí de no haber hecho el entrenamiento en los primeros días, porque hubiese vuelto allí a repetir.

Tampoco entiendo cómo los organizadores no metieron una de las competiciones en ese mapa. Bueno, tal y cómo explico en el vídeo, el año que viene en Barracas organizamos nosotros una competición nacional en un mapa similar con menos desnivel y algo mas de blanco, lo que incita a pensar que serán 2 pruebas bastante técnicas, interesantes y bonitas. Apuntarlas en el calendario.

13ª CARRERA. Model event segundo día.

Por la tarde, Cris las nenas y yo, nos fuimos a hacer el model event de la segunda jornada. No sin darme antes otra sesión de río Carrión en las piernas.

Fui con la intención de completar todo el mapa pese a que estaba cansadísimo, y al día siguiente nos esperaba la competición físicamente más dura de todas.

Volví a utilizar la cabeza, y decidí hacerme el model event andando (único mapa en el que no llegué a correr), sacrifiqué dos balizas.

La zona boscosa me gustó mucho y la zona de piedras del control 31, la encontré bastante técnica e interesante.

14ª CARRERA. Competición de Liga Nacional de larga distancia en la Ermita del Cristo.

Sábado 25. La pifiada la metí entre el control 1 y el control 2 por no haber tomado una decisión rápida, perdí varios minutos y Enric que salía 6 minutos después, me adelantó en ese tramo (aunque fuí capaz de mantener esos 6 minutos de diferencia hasta el final de la prueba).

Puedo afirmar que el trazado era un clásico de larga distancia y el mapa espectacular, para mi gusto le sobraban algunos caminos o cables de luz. Muchos puntos de apoyo en comparación con el mapa de Saldaña que hice el día anterior.

Disfruté mucho del evento y cometí pocos fallos una vez picado ese segundo control. Lo más importante para mí es que físicamente me encontré muy fuerte, en relación con el resto de la gente. La gente llegaba destrozada, y yo llevaba muchas más competiciones que el resto.

Llegué a ese punto de insensibilidad, en el que después de tanta cantidad de entrenamientos, el cuerpo funciona por inercia. Acabé satisfecho, pese a la mediocre clasificación. Una prueba dura donde las haya, que completé con un tiempo superior a las 2 horas. Los avituallamientos perfectos en carrera e insuficientes en meta, como en las jornadas anteriores.

15ª CARRERA. Competición de orientación por parejas con móvil.

Tras el éxito del uso de las sandalias Enix 105 de 8m/m en el micro sprint, decidí competir con este calzado en la prueba urbana de Guardo que hicimos esa tarde.

All-focus

Está fue otra de las pruebas espectaculares que nos organizó el club Orca.

Consistía en salir a realizar la prueba de orientación únicamente con el móvil, recibiendo instrucciones de tu pareja que se encontraba en la plaza de meta con el mapa, visualizando tu recorrido.

Al llegar a la meta se intercambiaban los papeles. Digamos que me lo pasé pipa, una de las pruebas más divertidas de toda la semana. Sobre todo viendo el cabreo que muchas parejas tenían entre sí. Es una modalidad deportiva en la que reflotan las carencias comunicativas entre parejas (o no parejas), porque había de todo. Eso sí, no pude evitar echarme unas risas con los cabreos de la peña.

Por la noche, cena social en la jaula del polideportivo de Guardo. Un enorme agradecimiento de nuevo a todos los miembros del club Orca, por su esfuerzo, dedicación y atención mantenida, no solo durante la cena, sino durante toda la semana.

 

16ª CARRERA. Competición nacional de media distancia en Campos de la Peña.

Domingo 26. Llegó la última de las competiciones y tome la salida a las 8:34 h.

Una prueba muy bien trazada, con un buen aprovechamiento del mapa, y la más técnica de la semana.

Los errores me cayeron en el control 4 y 7 pese a que hice una buena carrera. Puedo volver a afirmar que disfrute muchísimo en esta competición de orientación exceptuando el tramo final a la 200.

Volví a encontrarme como viene siendo habitual en algunas pruebas de liga nacional, 3 balizas juntas en el control 200, pese a que la norma obliga a mantener una distancia mínima de 60 metros entre controles. Confundí el control 200 con meta, como le sucedió a más gente, pero el caso es que en meta tampoco se pueden poner varios controles juntos (eso solo se permite en trail-O).

Esa tontería me hizo perder 2 minutos en ese tramo y llegué realmente muy cabreado a meta. Además el control 200 (los controles 200 en éste caso, porque habían 3) estaban desubicados en relación a la descripcion de control). Parece que confundió y cabreó a bastante gente.

Basta con ubicar varias bases con un sólo farol, y no se montan estas confusiones y malestar.

En conclusión, 16 carreras en 8 días, algo que es la primera vez en la vida que consigo (parece cosa de marcianos), y no acabé tan fatigado como pensaba. La prueba que más acusé fue la larga distancia del martes, pero el calor y la hora de salida tambien influyeron.

Un 10 al club Orca en organización, y he salido de Palencia con la garantía de haber amortizado al 110 % el paquete contratado, porque además de las 5 competiciones nacionales, las 4 anti-oficiales y los 4 entrenamientos, pude completar 1 recorrido de O-turismo, descubriendo así, uno de los mejores mapas de España para la practica de orientación. Más no se puede pedir. La semana siguiente un merecido descanso por el norte de España, con baño incluido en la cascada del Xorroxin.

All-focus

Por cierto, que mi TOP 1, sigue siendo el bosque encantado de Urbasa (Navarra). A ver si en 2019 cae alguna prueba allí.

Un saludo, y nos vemos en el bosque.

 

 

El poder de la abstención ¿1 persona = 1 voto?

Otras elecciones. ¿Cuántas llevamos?

Existe gran ignorancia en el funcionamiento de nuestro sistema electoral, en base a qué diferencia existe entre la abstención y el voto en blanco, ó a qué partidos beneficia o perjudica cada uno de ellos. Cómo computan los votos nulos. Cómo consiguen los partidos mayoritarios incrementar su presencia en el Congreso, etc.

Me considero abstencionista y de los falsamente llamados «antisistema», pese a que somos los únicos que defendemos el sistema del bienestar común de la sociedad.

Como resultado de llevar 2 años sin gobierno (2018 y 2019), no hemos perdido ningún derecho laboral, no se han podido subir el sueldo los diputados, no se han dictado leyes de  opresión, censura o de saqueo de nuestro pueblo.

No quiero ni pensar que sucedería, si en vez de los políticos, fuesen los sanitarios, panaderos, barrenderos o transportistas los que dejaran de trabajar durante dos años.

Empezaré enumerando los motivos por los que no he votado:

1. Porque una abstención masiva, haría tambalear todo el sistema político.

2. Porque la abstención deslegítima el sistema político, al contrario del voto en blanco.

3. Porque sólo se me permite votar para perpetuar a los poderosos en sus butacas de poder.

4. Porque me solidarizo con los/as españoles/as que no pueden votar, por no disponer de empadronamiento en España.

5. Porque votar atenta contra la autogestión, la horizontalidad y la transparencia política.

6. Porque la abstención me mantiene la conciencia limpia y fresca.

7. Porque cada vez que he votado, he acabado arrepentido.

8. Porque ningún partido político cumple (ni está obligado), con su programa electoral.

9. Porque mi voto fomenta la falta de justicia y democracia en el país.

10. Porque el voto de unos, vale más, que el voto de otros, según donde votes.

11. Porque los disputados electos no representan al pueblo, sino a sus líderes de partido.

12. Porque me declaro enemigo de todas las fuerzas políticas del país.

13. Porque el Congreso de los Diputados anula cualquier posibilidad de representación ciudadana.

14. Porque mi voto fomenta la corrupción y la desigualdad.

15. Porque votar alimenta el totalitarismo del sistema de mayorías.

16. Porque la abstención es el temor principal de diputados y políticos.

17. Porque no soy analfabeto ni estúpido.

18. Porque mi voto disuelto entre 35 millones de votos, resulta irrelevante.

19. Porque no avalar el sistema, es obrar en libertad de pensamiento.

20. Porque votar es sinónimo de inacción, y lo único que nos permite avanzar, es la acción directa.

21. Porque la abstención no existe en los recuentos.

22. Porque la mayoría de políticos no reúnen los conocimientos mínimos para ejercer en su profesión.

23. Porque la represión y la Ley Mordaza, nace de los votantes.

24. Por la incapacidad política de los diputados en negociación y llegar a acuerdos.

25. Porque creo en la formación, la lectura, el aprendizaje, el estudio y el trabajo en equipo, como métodos mucho más eficaces de generar una sociedad más justa, que en el individualismo de depositar una papeleta en una urna cada 4 años.

26. Porque todos los partidos políticos están podridos.

27. Porque no me declaro conformista con el sistema actual.

28. Porque la abstención representa fielmente el fracaso de una democracia que sólo genera decepciones.

29. Porque me opongo frontalmente a apoyar con mi voto, la instauración e implantación de dictaduras (tanto fascistas como chavistas).

30. Porque votando, pasas de ser víctima del sistema, a ser cómplice del mismo.

31. Porque cuando un sanitario o profesor debe atender a 20 pacientes ó 25 alumnos/as, y un diputado necesita 35 asesores para funcionar, lo que sobran son diputados.

Creo que con 31 motivos hay más que suficiente, al menos, para que no sigais echándonos las culpas a los abstencionistas de que el gobierno que gobierne, está gobernando por nuestra culpa y no por la vuestra, que sois los que acudis a las urnas a votar y elegir a vuestros/as candidatos/as..

El sistema electoral.

Lo primero a tener en cuenta, es que no nos censan por DNI, sino por empadronamiento, por lo que todos los/as españoles/as que dispongan de DNI y nacionalidad española, pero no estén empadronados en España, simplemente no pueden votar. Primer descarte.

Lo segundo es que una persona de 90 años de edad con demencia senil puede votar, pero un chaval/a de 17 años en plenas facultades psíquicas no puede hacerlo por edad. Segundo descarte.

La abstención nunca es tenida en cuenta en los recuentos electorales,  pese a ser la mayor fuerza del país en todas las elecciones democráticas. Representa a más de 10 millones de españoles/as.

Toda vez hechos los descartes anteriormente descritos, comienza el recuento.

Veamos cómo quedaría la composición del Congreso si se cumpliese 1 persona =1 voto, y todos los votos del país acabasen en la misma urna.

Si tenemos en cuenta que para las segundas elecciones de 2019 hemos sido llamados a votar 35.338.068 españoles/as y hay 350 plazas en el Congreso de los Diputados, cada diputado representará a: 35.338.068 / 350 = 100.966 españoles/as.

Es decir, en términos democráticos y de representación del pueblo, cada diputado necesita 100.966 votos, o dicho de otra forma, cada 100.966 votos saldrá un diputado para el Congreso.

Observemos con atención el cuadro de los escaños en función de la decisión adoptada por cada uno de los 35.338.068 españoles/as censados y comparemoslo con la distribución real que a través de la Ley d`Hont ha copado el Congreso.

En la primera columna está la representación de debería haber en relación a 1 persona = 1 voto y en la segunda la composición final que hacen los partidos “okupas”.

             CENSO TOTAL:  35.338.068 votantes (2019)
1 persona = 1 voto
Ley d’Hont
Intención de voto
Partido ESCAÑOS
ESCAÑOS
10.506.203 Abstención* 104             (-104)       0
    6.752.983 PSOE   67                (+53) 120
    5.019.869 PP   50                (+38)    88

    3.640.063

VOX    36               (+16)    52
   3.097.185 Podemos-IU    31                  (+4)    35
   1.637.540 Ciudadanos    16                   (-6)    10
       869.934 ERC-Soberanistes       9                  (+4)    13
      554.066 Mas País       5                   (-2)       3
      527.375 JxCat-Junts       6                  (+2)       8
      377.423 PNV       4                  (+3)       7
      276.519 EH-Bildu       3                  (+2)       5
      249.499 Votos nulos*       3                   (-3)       0
      244.754 CUP-PR       2                     (=)       2
       226.469 PACMA       2                    (-2)       0
       216.515 Votos blanco*       2                    (-2)       0
      123.981 CCa-PNC-NC       1                   (+1)       2
      119.597 BNG       1                      (=)       1
         98.448 NA+       1                   (+1)       2
          68.580 PRC       1                      (=)       1
          19.696 ¡Teruel Existe!       0                    (+1)       1
TOTAL:  350 350

Fijaros bien, como en la columna de 1 persona = 1 voto, el número de diputados es directamente proporcional al número de votos, al contrario de lo que sucede con la Ley d’Hont, donde los 3 partidos mas votados han hecho literalmente “el agosto” sumando a lo obtenido en las urnas: 53 diputados para el PSOE, 38 para el PP y 16 para VOX. Eso por la cara.

Lo segundo que llama la atención, es sin duda, que la abstención se queda sin representación en el Congreso, que sumado a los votos en blanco y nulos, deja a 11 millones de españoles sin representación en el Congreso, que es lo mismo a 109 escaños vacíos.

Lo tercero, es que fuerzas como PACMA con 226.000 votos se han quedado sin escaños, mientras partidos como Teruel Existe entran en el Congresos con sólo 19.000 votos. (Cuando habíamos dicho que se necesitaban 100.966 votos como mínimo para sumar uno)

Por ejemplo Ciudadanos con el doble de votos que ERC, tiene 3 escaños menos.

¿Cómo se produce ésto?

Primero absorven toda la abstención del país. Votantes 70 % Abstención 30 %.

Los votantes se quedan con el 100 % de la representación en el Congreso. El voto (o intención de voto) del abstencionista pasa a ser 1 persona = 0 votos, mientras la del votante pasa a ser 1 persona = 1,43 votos. (Por ese motivo los abstencionistas no somos los responsables de que gobierne un partido u otro, eso depende exclusivamente de los votantes)

Toda vez absorvida la abstención, se suman los votos en blanco, los nulos y los de los partidos minoritarios que no alcancen el 3 % por circunscripción, y se los reparten el resto de partidos con escaños en el Congreso, de forma proporcional al número de votos alcanzado.

Por tanto, los votos que no suman para esos partidos, acaban directamente en la urna de otro partido. Que nadie piense que se pierden o que se quedan sus escaños vacíos en el Congreso. El número de votos útiles se reparte el 100 % del Congreso.

Por ejemplo, en el caso anterior, los 226.469 votos de PACMA acabaron mayoritariamente en las urnas de PSOE, PP y VOX, por lo que hubiese sido más útil abstenerse que votar, en éste caso. (Lamento si eres de ese partido, pero es el ejemplo más visible)

Si la abstención estuviese representada en el Congreso, con 109 escaños vacíos todas las fuerzas políticas estarían obligadas a negociar para alcanzar los 176 votos que requiere la mayoría, o bien convocar los gran temidos “referéndums” por ejemplo, para poder aprobar los Prespuestos Generales del Estado.

Acabo el artículo comentando, que si la abstención llegase a ser alguna vez superior al 50 %, veríamos lo que sucede, porque el Congreso de los Diputados quedaría en minoría deslegitimado para Gobernar. Esa es la fuerza de la abstención.

Así es cómo en Islandia tumbaron el Congreso, y por ese motivo tiendo a ejercer mi derecho a “no votar”, mientras los votantes no acabeis por anularnos ese derecho.

Frases célebres:

MAHATMA GANDHI.Si hay un idiota en el poder es porque quienes lo eligieron están bien representados“.

GROUCHO MARX.  “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados“.

Un saludo.

Esclavos del tiempo.

Os deseo tiempo…

Por fin, se ha hecho de rogar, pero ya he conseguido el título de Técnico Superior en Animación Sociocultural, ya van cinco módulos, dos de grado medio y tres de grado superior. Y el inglés sin dejarlo, entro en 6º de la EOI el año que viene.

Digo que os deseo tiempo, porque es una frase que me encanta, frase india. Y es que el tiempo es vida, porque la vida se compone de tiempo. Y sin vida el tiempo carece de valor, ya que no sirve una vez muerto.

Como muy bien dice Mújica, todo se compra con tiempo, porque el dinero sale del tiempo que invertimos en conseguirlo. A veces pienso que vivimos sumidos en la vida de Momo, y que los grises existen en realidad. Que libro más bueno xD.

Es lamentable tener que auto-esclavizarte voluntariamente para obtener una titulación por la cual otra empresa te explotará laboralmente. Nos estamos haciendo profesionales de la precariedad, no sería de extrañar que cuando se forme el nuevo gobierno (si eso sucede alguna vez), aparezca una nueva categoría profesional: Oficial de 1ª en precariedad.

Y es que nuestro mercado laboral va de mal en peor, permite la esclavitud concertada para cientos de miles de becarios de nuestro país, que están abocados a resignarse para obtener su titulación, de una forma tan ruín, que incluso deben solicitarla y concertarla, a veces saliendo del país, y siempre de forma gratuita.

Pero voy a mostrarme positivo, porque realmente éste período de 740 horas de trabajo gratuito que he tenido que realizar, ha resultado muy gratificante y enriquecedor desde el punto de vista formativo y educativo. Empecé pensando en volver a realizar mi tercera instrucción militar, y realmente así ha sido desde el punto de vista social, que no educativo.

Es imposible poder definir cual ha sido el mejor día, la mejor actividad o el mejor instructor o acompañante, porque la variedad de actividades que he realizado ha sido abrumadora.

 

Pero hay algunos momentos que recuerdo como muy gratificantes. En nocturno me quedo con noche de brujas. Una noche fantástica, en compañía de Néstor, Lydia, Noe, Sonia, Sergio y César, y uno de los padres que se unió a la fiesta. Creo que nos lo pasamos mejor nosotros que ellos, sobretodo los chinitos de los “titos”.

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Como mejor actividad y más satisfactoria, está la que protagonicé en el Parque Natural de la Sierra Calderona, cuando fuimos a paralizar una destrucción indiscriminada de masa forestal oculta bajo el pretexto de franja auxiliar, y amparada por un plan de prevención de incendios que no existía en realidad. Vamos, el negociete padre entre el Ayuntamiento de Serra y una empresa maderera. Fue una acción que realicé con miembros de Agró y Greenpeace. Esa misma tarde, se paralizó la tala. Reconfortante. Pudimos recuperar lo que dejaron de bosque.

En cuanto a actividades, Proyecte Rius, Fuente Umbría y Ruta de los Molinos (completa) las mejores. Las tres en compañía de Neus, y dos de ellas con Miquel. Las tres actividades, propias de educación ambiental sobre emplazamientos naturales muy buenos. Quizá también deba nombrar árboles Benetusser con Gonzalo.

En viajes me quedo con Isla Tabarca y Terra Mítica. Dos días impresionantes con unos alumnos que se prestaron, en compañía de Raquel.

En cuanto a estancias, la mejor Calpe. Fueron dos días con otro de los coles que dan gusto, me quedé completamente afónico, pero pude conocer a Ismael (que hablaba por los dos) y disfrutar de un entorno marino impresionante, con subida al Peñón d’Ifach.

Peñon d'Ifac

De ministerios, me quedo con el último. En compañía de los cuatro mosqueteros, con la nostalgia del sabor a despedida, pero con la gratificación que otorga un ambiente agradable con compañía agradable.

Y por fin el último día, baño en Charco Azul. No podía ya resistirlo, semanas y semanas pasando por el mismo lugar, dando las mismas explicaciones, y sin poder probar sus gélidas aguas. Hoy ha sido el día, he aprovechado que los profes venían por detrás y ni me lo he pensado, al agua pato.

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A partir de mañana empezamos de cero otra vez, sin rumbo fijo, pero con un horizonte de espectativas laborales (que no es poco). Con formación, con paciencia, con objetivos, con confianza, y sin miedo. Y con miras a largo plazo, que siempre renta más que el corto plazo.

Como cualquier nueva etapa, la afronto con ilusión y con optimismo, y sobretodo dejo atrás una etapa que no ha estado cargada, sino de adaptación y conocimiento.

Conocimiento obtenido de much@s compañer@s con los que he pasado buenos o muy buenos momentos, tanto social como profesionalmente, y orgulloso de haberme currado una formación por encima de mis propias posibilidades, porque la autoformación se ha convertido en mi mejor aliada en éstos últimos años, esta vez le ha tocado a la ambiental, y espero seguir así, de momento ya me he fijado otro objetivo para el año que viene.

 

En fin, deseo tiempo y te lo deseo a tí que me estás leyendo. Sobretodo a todos mis compañer@s en éstos últimos 4 meses porque se lo merecen, por ser esclavos del tiempo como yo, así doy las gracias a:

Neus, por ser tan encantadora y disponer de esa mirada y esa voz capaz de hipnotizar a una cobra. Fenomenal compañera (la mejor).

Ana, por su simpatía y amistad. Espero que triunfes en Francia.

Bea, por las risas y los momentos tan intensos que hemos vivido juntos. Por instantes me has recordado a mi colega Esparcia, igual es por ser ámbos de Alicante.

Néstor, Lidia y Noe, por los agradables momentos que pasé con vosotros, quizá los mejores de todo el período de prácticas.

Ricardo, con el que más fines de semana he compartido, con el que he descubierto juegos muy interesantes, como el Wari. Buen compañero.

Ismael, por sustituir mi voz y ser un tipo tan espectacular, un auténtico crack dónde los haya. Sin duda, el compañero que mas impacto me ha causado (positivo claro).

César, por su capacidad de dinamizar a todo bicho viviente, o no viviente, porque es capaz de hacer levantar a un muerto de su tumba para bailar la anacleta. Otro crack.

Miguel, por su enmarañada mente intelectual y capacidad culinaria tan selecta. Y a boireta también, por la escampá que me hizo una de las noches, la madre que la parió cada vez que me acuerdo.

Salva, por su honestidad y pragmatismo. Un tipo también fabuloso grande dónde los haya.

Jose Ángel, por su incuestionable lealtad.

Jesús, por ser como es, un tipo muy risueño y extrovertido, y currante…

Carlos, por su carácter tan abierto y empático, y sobretodo por ser tan organizado, el mejor coordinador.

Alba y Héctor, por hacerme descubrir un mundo que parecía oculto. Es mucho lo que he aprendido de ambos.

Patri, Raquel y Neus2 por su veteranía.

Abiyoyo y Marina, por su simpatía.

Y no puedo olvidarme también de Miquel, Gon, Ximo, Selene, Laura, Juanjo, David, Marina, Jenny, Borja, Patri2, Víctor, Abraham, Judith, Lidia, Belén, Sandra, y un largo etcetera de monitores y monitoras a los que he conocido y doy un abrazo.

Al rarito de Sergio me lo dejo para el final, imposible valorarlo porque todo se la fluye…

Un besote para tod@s.

 

2ª Prueba de Liga Nacional 2016. Lorca.

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3 º Clasificado en H-40. Empezamos muy bien la temporada.

Ha sido mi primer podium en un trofeo nacional (en éste caso internacional), en la suma de Larga + Media,  inesperado para mí, sobre todo tras las cuatro temporadas que llevo participando en ésta categoría, dónde me costaba “colarme” entre los 20 primeros.

LONG DISTANCE

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Empezó muy bien la cosa el primer día en la Larga distancia, en una carrera muy “peculiar” debido a:

  • la Salida en Masa de todas las categorías juntas (algo inusual en éste tipo de pruebas)
  • la cantidad de controles que teníamos (31 controles en total)
  • la naturaleza de los trazados (mas propios de una prueba de relevos que de una larga distancia).

Salí muy concentrado desde la salida, y completé el primer bucle de 11 controles sin problemas, el segundo tramo largo de la prueba y con varias elecciones de ruta nos llegó entre la 13 y la 14, opté por subir a buscar el camino y bajar a un ritmo más rápido que navegando por dentro del laberinto de barranqueras que habían.

El segundo bucle con mayor desnivel, se me ofreció mas técnico pero tampoco tuve grandes problemas (controles 14 a 22), de ahí pasamos al tercer y último bucle al que llegué cansado, y empecé a tener problemas en la confusión de números, intenté concentrarme porque era un punto clave para saltarte algún control, y al final salí sin problemas.

El resultado fué sorprendente para mí: Cuarto clasificado en la general y tercer español.

SPRINT

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Después de dos buenos platos de macarrones, nos fuimos a Coy a disputar el Sprint Urbano. Una prueba semi-urbana en un pueblo compuesto por calles laberinticas, algunas de ellas muy estrechas (para una persona), en un recorrido al que le faltó algo más de elección de ruta, pero de obligada lectura de mapa sino querías liarla.

Salí bastante cansado y ya en el primer control me lié en una de las calles, despues cometí 3 fallos más y acabé verdaderamente cansado. Pagúe la batuta que me dí por la mañana. Al final una mala clasificación.

MIDDLE DISTANCE

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Tras pasar una malísima noche por causa del fuerte viento que nos estuvo azotando durante toda la noche en la caravana, salimos a disputar la última de las 3 pruebas.

Viento y lluvia a una temperatura de 5º C en Murcia parece algo inusual, sobretodo si tenemos en cuenta que Aemet pronósticaba 14º C y sol durante toda la mañana.

Nos pilló el toro sin chubasqueros y con un frío que cortaba la piel. Decidí completar un pequeño mapa de calentamiento con 7 controles, antes de la prueba.

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Fue un completo acierto porque me sirvió para interpretar bien las piedras y su tamaño, los cortados, la silueta de las vaguadas, y familiarizarme con la escala del mapa, además me sirvió para entrar en calor.

Salí muy concentrado y clavando los primeros controles, los organizadores colocaron el control 92 muy cerca del control 82, y varios corredores hicieron error en tarjeta. El único error “grave” que cometí fue de la 5 a la 6 que me fuí al reves, llevaba el mapa con el sur arriba confundiendo el 6 con el 9 (algo que no es la primera vez que me pasa). Enseguida noté que no me cuadraba el mapa y rectifiqué, pero perdí casi 1 minuto.

A mitad de carrera empezó a llover con fuerza y comencé con los resbalones, acabé como pude. Al final acabé la prueba en 9ª posición.

Respecto a la general, así es como empezamos la prueba:

Sin título

 

Le metí 8 minutos al 3º clasificado y 1 minuto al ruso, el 6º clasificado me recortó 2 minutos que no le sirvieron para pasarme.

Al final 3º clasificado, y subo del 18º puesto al 6º en el Ranking Nacional.

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A ver si me sigue la racha en Caravaca…